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21/02/2026 18:52 • Actualidad
La conexión entre lo que comemos y cómo nos sentimos no es un mito: es ciencia. Según el nutricionista Juan Bola en una entrevista con El Mundo, aproximadamente el 95% de la serotonina —el neurotransmisor clave para el bienestar emocional— se produce en el intestino, no en el cerebro. Esto explica por qué cuidar la alimentación tiene efectos directos en nuestro estado de ánimo.
Aunque frecuentemente se las confunde como "hormonas de la felicidad", cumplen funciones muy diferentes:
Se vincula a la recompensa y el placer inmediato. Los "subidones" que provoca son intensos pero de corta duración.
Relacionada con la calma y el bienestar emocional sostenido. Su producción depende de una microbiota intestinal saludable.
No existen alimentos milagrosos, pero sí hay un patrón alimentario que puede ayudarte a mantener el equilibrio emocional. La clave está en la constancia y en incorporar regularmente estos nutrientes:
Sardinas, boquerones, caballa, salmón.
Aportan omega-3 (EPA y DHA), ácidos grasos esenciales para la salud cerebral y la regulación del estado de ánimo.
Ricas en nutrientes clave.
Aportan triptófano, hierro hemo, zinc, vitamina B12 y folato (B9), un combo esencial para el sistema nervioso.
Versátil y completo.
Suma triptófano, vitaminas del grupo B, colina y vitamina D. Una base perfecta para cualquier comida del día.
Mínimo 85% de cacao.
En moderación, puede apoyar la liberación de serotonina. Evita versiones con exceso de azúcar.
Nueces, almendras, avellanas.
Aportan grasas saludables y magnesio, además de contribuir a la saciedad entre comidas.
Yogur y queso.
Aportan calcio y triptófano. Los fermentados se asocian a una microbiota más equilibrada.
Fuente vegetal completa.
Aportan triptófano, fibra, hidratos complejos, hierro, magnesio y vitaminas B.
Plátano, kiwi, piña.
Destacan por su contenido en antioxidantes, fibra y vitaminas B, con un plus de triptófano.
El triptófano es un aminoácido esencial que el cuerpo no puede producir por sí mismo y debe obtenerse a través de la alimentación. Es el precursor directo de la serotonina: sin suficiente triptófano en la dieta, la producción de este neurotransmisor disminuye, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la regulación del apetito.
Fuentes principales: carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos y algunas frutas como el plátano.
Los nutricionistas coinciden en que no se trata de buscar "subidones" momentáneos, sino de construir un patrón alimentario sostenible. La recomendación es alternar fuentes de proteína, incluir pescado azul con frecuencia, priorizar legumbres y sumar fibra para cuidar la salud intestinal. Un intestino sano es la base para un estado de ánimo equilibrado.
Fuentes: El Mundo, Andalucía Informa (17/02/2026).