27/02/2026 10:24 - Salud
La conexión entre lo que comemos y cómo nos sentimos ha dejado de ser una intuición para convertirse en un campo científico consolidado: la psiquiatría nutricional. Diversos estudios de la Escuela de Salud Pública de Harvard y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) confirman que la alimentación incide directamente en el estado de ánimo y puede prevenir trastornos mentales.
Patricia Bannan, licenciada en nutrición por la Universidad de Delaware, explica que el vínculo entre la comida y el estado de ánimo radica en la fuerte conexión entre el cerebro y el intestino. La microbiota intestinal colabora en la producción de neurotransmisores como la serotonina y regula la inflamación, factores directamente vinculados con la depresión y la ansiedad.
Se distingue por su aporte de cultivos vivos que fortalecen el microbioma intestinal. Bannan destaca que estos probióticos están estrechamente relacionados con la regulación del estado de ánimo. Estudios de la Escuela de Medicina de Harvard asocian su consumo con reducción del estrés y la ansiedad.
Es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, cruciales para la salud cerebral. Publicaciones de psiquiatría nutricional confirman que su consumo regular se asocia con menor incidencia de síntomas depresivos.
La especialista Maggie Moon explica que sus flavonoides y antioxidantes estimulan el flujo sanguíneo hacia la parte del cerebro que regula las emociones. Un estudio internacional identificó mejoras del ánimo en jóvenes que consumieron una taza y media diaria.
Aportan vitamina B6, fibra y grasas saludables. Este nutriente interviene en la síntesis de serotonina y otros neurotransmisores. Publicaciones biomédicas asocian los frutos secos con menor riesgo de depresión.
Contiene niacina, vitamina esencial para la producción de neurotransmisores. La Harvard T.H. Chan School of Public Health vincula su ingesta con mejor función cerebral y capacidad de responder al estrés.
La yema contiene vitamina D, que estimula la síntesis de serotonina. También aporta luteína, relacionada con la reducción del estrés. Niveles bajos de vitamina D se asocian con mayor riesgo de síntomas depresivos.
Concentran magnesio y zinc, minerales fundamentales. El magnesio contribuye a disminuir la ansiedad, mientras que el zinc resulta esencial para el bienestar emocional y la función de neurotransmisores.
Fuente de carbohidratos complejos, fibra, magnesio y vitaminas B. Ayuda a mantener energía sostenida y evita fluctuaciones del ánimo. Estudios longitudinales la asocian con menor incidencia de síntomas depresivos.
El cerebro consume aproximadamente el 20% de las calorías diarias. Una nutrición adecuada proporciona los bloques de construcción para neurotransmisores como serotonina, dopamina y GABA, que regulan el humor, la motivación y la calma.
Fuente: Escuela de Salud Pública de Harvard, NIH, Real Simple, Harvard Health - 27/02/2026
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones