03/03/2026 10:14 - Salud
Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, publicadas por el Departamento de Agricultura (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, proponen un mensaje central: "Volver a la comida real". El documento elaborado bajo la órbita del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. enfatiza la evidencia científica sobre la necesidad de abandonar la dependencia de productos ultraprocesados ricos en aditivos, azúcares, grasas de baja calidad y sodio.
Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas principalmente con sustancias derivadas de alimentos y aditivos, con poco o ningún alimento intacto. Según el sistema NOVA de clasificación, incluyen:
4 de marzo
La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) se suma al mensaje: "Repensar nuestra alimentación es clave para prevenir enfermedades crónicas, entre ellas, las cardiovasculares".
World Obesity Atlas 2025: El 39% de los adultos en Argentina vive con obesidad. En niños y adolescentes (5-17 años), el 20,4% presenta obesidad según el Ministerio de Salud.
Entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso por día. Incluir: carnes magras, aves, pescados, huevos, lácteos, legumbres, tofu, frutos secos y semillas. Evitar: frituras, embutidos, carnes procesadas. Métodos de cocción: horno, plancha o vapor.
Fuente de proteínas, grasas saludables, calcio y vitaminas. Tres porciones diarias para adultos con dieta de 2.000 calorías. Promover leche, yogur y quesos sin azúcar agregada.
Mínimo tres porciones de vegetales y dos de frutas al día. Priorizar piezas enteras, crudas o cocidas. El jugo 100% natural debe limitarse o diluirse.
Entre 2 y 4 porciones diarias. Reemplazar pan blanco, galletitas y cereales industriales por versiones integrales. Benefician la microbiota intestinal y estabilizan la glucemia.
Aceite de oliva extra virgen, palta, nueces, semillas, pescados grasos. No superar el 10% de calorías diarias de grasas saturadas. Evitar grasas trans y aceites refinados.
No existe nivel seguro de consumo a largo plazo. Limitar chips, galletitas, golosinas, bebidas azucaradas, productos con aditivos. Leer etiquetas para detectar azúcares ocultos.
El agua debe ser la fuente principal. Bebidas sin azúcar pueden incluirse. Evitar jugos industriales, gaseosas y energizantes.
Mayores de 14 años: máximo 2.300 mg diarios. En niños, ajustar por edad. Reducir sal de mesa, fiambres, sopas instantáneas y salsas industriales.
Disminución general. Abstinencia total para personas con antecedentes de adicción, embarazadas, en tratamiento médico o con consumo no controlado.
Incluir alimentos fermentados: yogur, chucrut, kéfir, miso, kimchi. Alimentos ricos en fibra para diversificar la flora bacteriana intestinal.
Alimentos reales desde la infancia. Evitar ultraprocesados. Facilitar exposición a nuevos sabores. Involucrar a niños en la preparación de comidas.
Adaptaciones para enfermedades crónicas, vegetarianos, veganos, adultos mayores, embarazadas y lactantes.
El Dr. Facundo Nogueira (MN 84.970), jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, explicó que la falta de sueño altera genes vinculados al apetito y modifica las hormonas que regulan hambre y saciedad.
Según datos publicados en Science Direct:
Datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) correspondientes a 2024:
105.130
fallecimientos por enfermedades del sistema circulatorio
Representan el 30,3% del total de muertes por causa conocida.
El Dr. Sergio Baratta, presidente de la SAC, sostuvo que las nuevas recomendaciones "ponen el acento en los factores determinantes de la salud cardiometabólica; ya no se trata solo de evitar grasas o contar calorías, sino de disminuir el consumo de ultraprocesados y reforzar los nutrientes de calidad en la dieta".
Dr. Emiliano Salmeri, director del Consejo de Cardiometabolismo de la SAC: "La cocina en el hogar permite recuperar el control sobre la salud, elegir alimentos frescos y transmitir hábitos a las nuevas generaciones. Frente a contextos económicos adversos, planificar y cocinar en casa puede resultar más accesible que recurrir a procesados o comida rápida".
"Volver a la comida real" no implica demonizar alimentos aislados, sino modificar el patrón alimentario en su conjunto. En un contexto de creciente prevalencia de obesidad y enfermedades crónicas, las nuevas guías buscan instalar una discusión de fondo: qué comemos, cómo lo producimos y qué impacto tiene en la salud pública a largo plazo.
Fuentes: Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030 (USDA/HHS), 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (Argentina), World Obesity Atlas 2025, Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), Sociedad Argentina de Cardiología.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones