06/03/2026 20:39 - Salud
La mayoría de las personas no notan el latido de su corazón durante el día a día, pero cuando las palpitaciones se hacen evidentes, captan toda la atención de inmediato. Se trata de una sensación de latido acelerado, irregular o anormalmente fuerte, que puede percibirse como un golpe en el pecho, un aleteo o incluso la sensación de un «latido perdido».
El Dr. Oscar Duke, médico general y miembro del Royal College of General Practitioners, explicó a The Telegraph que el corazón está compuesto por cámaras musculares que cuentan con un sistema interno de conducción eléctrica. Este sistema coordina las contracciones que mantienen el flujo sanguíneo y la presión arterial. Un corazón sano late entre 60 y 100 veces por minuto.
Entre las arritmias cardíacas, la fibrilación auricular es la más común y también una de las más preocupantes. Esta condición provoca que el bombeo sanguíneo se vuelva caótico, lo que favorece la formación de coágulos dentro del corazón. Si un coágulo se desplaza y bloquea una arteria cerebral u otro vaso importante, puede desencadenar un accidente cerebrovascular (ACV).
Los expertos de la Cleveland Clinic advierten que la irregularidad en el ritmo cardíaco puede afectar el funcionamiento del corazón y provocar descensos bruscos de la presión arterial o pérdida de conocimiento.
La medicina cuenta con herramientas cada vez más precisas. El electrocardiograma (ECG) es la prueba inicial recomendada para investigar palpitaciones frecuentes. Este examen registra la actividad eléctrica del corazón y puede detectar arritmias incluso cuando los síntomas no son continuos.
El avance en fármacos y procedimientos cardiológicos amplía las opciones de tratamiento disponibles. El objetivo principal es restaurar un ritmo cardíaco normal y prevenir complicaciones asociadas, como la formación de coágulos o el deterioro de la función cardíaca.
El monitoreo continuo mediante equipos portátiles facilita la identificación de alteraciones que podrían pasar inadvertidas en una consulta rutinaria, según destacó el Dr. Duke.
Reducir el consumo de cafeína y alcohol, mantener rutinas de sueño regulares y controlar el estrés puede disminuir la frecuencia de estos episodios. Sin embargo, el seguimiento médico resulta imprescindible en casos donde los síntomas persisten o se acompañan de otros signos como dolor en el pecho, dificultad respiratoria o desmayos.
Fuente: Infobae con información de The Telegraph, Cleveland Clinic y Mayo Clinic.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones