09/03/2026 12:20 - Tecnologia
Durante una visita a Japón en 1999, el investigador Peter Kazansky se encontró con un fenómeno que parecía "desafiar las leyes de la física". En el laboratorio de optoelectrónica de la Universidad de Kioto, los científicos experimentaban con láseres ultrarrápidos de femtosegundos sobre vidrio cuando notaron que la luz no se dispersaba como esperaban. Aquella observación, que tardó años en comprenderse, podría ser la clave para resolver uno de los mayores problemas de nuestra era digital: dónde guardar la inmensa cantidad de datos que generamos.
En la era de Internet, la inteligencia artificial y los hogares inteligentes, generamos datos de forma exponencial. Según la empresa de análisis IDC, para 2028 produciremos 394 billones de zettabytes de información cada año (un zettabyte equivale a un billón de gigabytes).
La idea de que los datos "pesan poco" es engañosa. Aunque imaginamos la información flotando en "la nube", en realidad requiere recursos físicos enormes:
Los centros de datos representan el 1,5% de la demanda eléctrica mundial, y se proyecta que se duplicará para 2030.
Sistemas masivos de enfriamiento para evitar que los servidores se incendien. Un centro de datos no es un lugar agradable para trabajar.
Podrían generar 2.500 millones de toneladas de CO? equivalente para 2030, aproximadamente el 40% de todas las emisiones anuales de Estados Unidos.
Lo más curioso es que hasta el 80% de los datos mundiales son "datos fríos": información que nadie necesita de inmediato y que se almacena en discos duros que deben permanecer encendidos consumiendo energía constantemente.
Los datos digitales proyectados para 2035 alcanzarían los
(200 billones de gigabytes)
Y seguirían aumentando hasta casi alcanzar el yottabyte en los siguientes diez años.
Kazansky, profesor de optoelectrónica en la Universidad de Southampton (Reino Unido), descubrió que los remolinos de diminutas perforaciones grabadas en vidrio mediante láseres de femtosegundos podían leerse de forma similar a los datos en fibras ópticas.
El método codifica datos en cinco dimensiones utilizando:
La información se lee mediante un microscopio óptico especializado con cámara capaz de detectar tanto la intensidad como la polarización de la luz.
| Característica | Cristales de Memoria | Discos Duros Tradicionales |
|---|---|---|
| Capacidad | Hasta 360 TB en 5 pulgadas | Hasta 20 TB |
| Durabilidad | Miles a millones de años | 5-10 años |
| Resistencia térmica | Más de 1.000°C | Hasta 70°C aproximadamente |
| Consumo energético | Cero para almacenamiento | Constante |
| Resistencia | Radiación, campos magnéticos | Vulnerable a ambos |
Kazansky fundó SPhotonix junto con su hijo en 2024 y completó una ronda de financiación de US$ 4,5 millones. La empresa ya está en conversaciones con empresas tecnológicas para estrenar prototipos en centros de datos.
En febrero de 2026, Microsoft publicó en la revista Nature un avance significativo: logró almacenar datos en vidrio de borosilicato (el mismo de utensilios de cocina), que es mucho más barato que el vidrio de sílice fundida. La empresa afirma que estos datos podrían preservarse hasta 10.000 años.
Mientras algunos buscan respuestas en el vidrio, otros apuestan por el ADN, el sustrato de toda la vida orgánica. La idea fue propuesta por primera vez en 1964 por el físico soviético Mikhail Samoilovich Neiman, y hoy está más cerca que nunca de hacerse realidad.
El proceso es sorprendentemente sencillo en concepto:
IMEC (centro de investigación belga) y Atlas Data Storage han unido fuerzas para desarrollar sistemas de almacenamiento digital usando ADN sintético. La plataforma Eon de Atlas propone guardar cerca de 60 petabytes de datos en apenas un litro de material de ADN.
Un solo gramo de ADN podría almacenar teóricamente hasta 215 petabytes (cada uno equivalente a un millón de GB) durante miles de años. La frase favorita entre investigadores: "Podrías guardar todos los datos del mundo en una cucharadita".
La colaboración combina la experiencia de IMEC en nanofabricación y tecnologías CMOS con el diseño de hardware de Atlas. El objetivo es construir una plataforma que pueda escribir y guardar datos digitales directamente en moléculas de ADN, usando procesos en paralelo controlados por chips específicos.
La propuesta clave: colocar matrices nanoelectroquímicas súper densas sobre chips CMOS de nueva generación que puedan manejar millones de sitios para sintetizar ADN simultáneamente, acelerando dramáticamente el proceso de escritura.
Ventajas:
Desafíos:
Ventajas:
Desafíos:
Como señala Thomas Heinis, profesor de gestión de datos en el Imperial College London: "Con otras tecnologías, la pregunta es cuánto tiempo existirá el dispositivo de lectura". El ADN tiene una ventaja única: siempre podremos leerlo debido a sus amplias aplicaciones médicas.
Microsoft ha sido pionera en ambas tecnologías: en 2016 almacenó 200 MB de datos en ADN (incluyendo una base de datos del Svalbard Global Seed Vault y la Declaración Universal de los Derechos Humanos en más de 100 idiomas), y entre 2017 y 2019 patrocinó al grupo de Kazansky como parte del Project Silica.
En 2020, Microsoft y otras empresas fundaron la DNA Data Storage Alliance. Un portavoz declaró a la BBC: "La demanda de almacenamiento de datos a largo plazo en la nube está alcanzando niveles sin precedentes, y estamos llegando al límite de lo posible con las tecnologías actuales".
2026-2029
Pruebas piloto en centros de datos especializados
2030-2035
Adopción para archivo de datos fríos críticos
2040+
Posible integración en infraestructura general
Como advierte Tania Malik, profesora de la Universidad Tecnológica de Dublín: "Es poco probable que estas tecnologías sustituyan al almacenamiento convencional para la informática cotidiana o las cargas de trabajo de IA en un futuro cercano". Pero para archivos permanentes, bibliotecas digitales y preservación del conocimiento humano, representan una revolución sin precedentes.
Quizás, en unas décadas, veremos en nuestros ordenadores un pequeño cristal o incluso un líquido que contenga todos nuestros datos, preservados para las generaciones futuras. Lo que hoy parece ciencia ficción, ya se proyecta como el futuro inevitable del almacenamiento digital.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones