09/03/2026 23:03 - Internacionales
Durante décadas, Mojtaba Khamenei evitó las apariciones públicas. Su nombre era conocido solo en los círculos de la élite clerical y los analistas de poder en Teherán. Pero tras la decisión de la Asamblea de Expertos de elevarlo a la posición de líder supremo, la atención mundial se posa sobre un hombre que tejió su influencia detrás de los muros del poder iraní.
Su designación se produce en medio del conflicto abierto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que desde el 28 de febrero de 2026 ha dejado más de 1.300 civiles muertos en Irán (incluyendo 194 niños), 394 en Líbano y 7 militares estadounidenses caídos. Trump advirtió que el nuevo líder "no durará mucho" sin aprobación estadounidense.
Durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), Mojtaba sirvió en el frente del Batallón Habib ibn Mazahir, una unidad voluntaria vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica.
En ese entorno forjó vínculos con combatientes que años después ocuparían puestos clave en las estructuras militar, de inteligencia y de seguridad del país.
A diferencia de otros líderes revolucionarios que construyeron su influencia desde cargos visibles, Mojtaba desarrolló su poder desde las sombras. Nunca ocupó cargos electos ni buscó visibilidad pública, pero durante años operó dentro de la oficina del líder supremo como uno de los principales intermediarios de acceso a su padre.
Señalado por opositores como responsable de la represión tras la controvertida reelección de Mahmoud Ahmadinejad. Coordinó acciones entre la oficina del líder, la milicia Basij y la Guardia Revolucionaria.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó por actuar en nombre de su padre y por participar en la promoción de políticas agresivas y la represión interna.
Su nombre apareció en las consignas de los manifestantes que lo responsabilizaban por la violencia estatal y la falta de apertura política tras la muerte de la joven bajo custodia policial.
Mojtaba ostenta el rango de Hojjatoleslam, por debajo del título de ayatollah, lo que ha generado cuestionamientos sobre su legitimidad doctrinal para liderar la nación. Sin embargo, la historia iraní demuestra que el pragmatismo suele imponerse sobre la ortodoxia teológica cuando está en juego la estabilidad del régimen.
Su vínculo con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), establecido desde los años de guerra, es uno de los pilares de su ascenso. Los mandos de la IRGC, especialmente los sectores jóvenes y radicales, lo consideran un aliado confiable capaz de garantizar la continuidad del régimen y mantener la cohesión interna en situaciones de crisis.
Horas después de su designación, la Guardia Revolucionaria juró lealtad inmediata y lanzó una nueva oleada de misiles contra Israel con inscripciones "A tus órdenes, Seyyed Mojtaba".
El ascenso de Mojtaba reaviva el debate interno sobre el riesgo de convertir la República Islámica en un sistema dinástico, contradictorio con los principios fundacionales de la Revolución de 1979. Analistas interpretan esta decisión como un intento del régimen de preservar el statu quo y asegurar la continuidad del aparato de poder que domina Irán desde hace más de cuatro décadas.
El nuevo líder supremo asume en un país fracturado: con una juventud desafiante, una economía afectada por sanciones internacionales y una región en constante tensión bélica.
Fuentes: Infobae, agencias internacionales, conocimiento verificado al 09/03/2026.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones