11/03/2026 14:46 - Tecnologia
La sonda Van Allen Probe A, una nave espacial de aproximadamente 600 kilogramos que estudió los cinturones de radiación de la Tierra durante casi siete años, está realizando su reingreso a la atmósfera terrestre este 11 de marzo de 2026, casi 14 años después de su lanzamiento en agosto de 2012.
Según las predicciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, la nave podría entrar en la atmósfera alrededor de las 19:45 EST (madrugada del 11 de marzo en Europa y América del Sur). Sin embargo, los cálculos tienen un margen de error de aproximadamente 24 horas debido a la dificultad de predecir con precisión la fricción atmosférica.
Originalmente, la NASA estimaba que la sonda reingresaría en 2034. Sin embargo, el actual ciclo solar ha demostrado ser mucho más activo de lo previsto, generando eventos intensos de clima espacial que aumentaron la fricción atmosférica sobre la nave.
En 2024, científicos confirmaron que el Sol alcanzó su máximo solar, un fenómeno que aceleró el descenso de la sonda y adelantó su regreso a la Tierra en aproximadamente ocho años.
Los cinturones de Van Allen son regiones formadas por partículas cargadas que quedan atrapadas por el campo magnético de la Tierra. Estas zonas protegen al planeta de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar constante.
Comprender su funcionamiento es fundamental para proteger satélites y misiones espaciales tripuladas, ya que la radiación en estas regiones puede ser peligrosa tanto para humanos como para la tecnología en el espacio.
La misión realizó descubrimientos significativos, siendo el más notable la primera evidencia de un tercer cinturón de radiación temporal, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar. Este hallazgo revolucionó la comprensión del clima espacial.
La NASA asegura que la mayor parte de la nave se quemará al atravesar la atmósfera. El riesgo de que cause daño a personas en la Tierra es estimado en 1 entre 4.200, una probabilidad extremadamente baja que no representa preocupación significativa.
Las sondas Van Allen Probes A y B fueron las primeras diseñadas para operar durante largos periodos dentro de los cinturones de radiación, una región donde la mayoría de las misiones espaciales intentan minimizar su tiempo de exposición debido a la intensa radiación.
La misión concluyó en 2019 cuando ambas sondas agotaron su combustible y ya no pudieron orientarse hacia el Sol. Sin embargo, los datos recopilados continúan siendo fundamentales para comprender el clima espacial y sus efectos.
La nave gemela, Van Allen Probe B, no se espera que reingrese a la atmósfera terrestre antes de 2030, lo que permitirá continuar el estudio de estos fenómenos.
A pesar de que la misión terminó hace varios años, los datos recopilados por las sondas Van Allen siguen siendo analizados por científicos de todo el mundo, aportando conocimientos valiosos sobre cómo proteger futuras misiones espaciales y la tecnología satelital.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones