07/05/2026 03:26 - Internacionales
Donald Trump anunció la suspensión temporal del "Proyecto Libertad", la operación diseñada para escoltar buques en el estratégico Estrecho de Ormuz. La decisión marca un punto de inflexión en el conflicto que lleva 68 días desde su inicio el 28 de febrero de 2026, y refleja la presión múltiple que enfrenta Washington: petróleo disparado, mercados nerviosos y una inminente elección legislativa en noviembre.
La obsesión de Trump por alcanzar un acuerdo con Irán ya no responde únicamente a objetivos militares. Según el análisis de Ámbito Financiero, la Casa Blanca enfrenta un desafío mayor: petróleo Brent superó los USD 126 por barril, generando nerviosismo financiero global y temor inflacionario que podría costarle la presidencia.
Uno de los elementos más reveladores del conflicto es la creciente intervención de China y Rusia. El gobierno de Xi Jinping se posiciona como mediador indispensable y respaldo diplomático de Teherán. La reunión entre el canciller iraní Abbas Araghchi y el ministro de Relaciones Exteriores chino Wang Yi en Beijing dejó un mensaje claro: China no permitirá que Estados Unidos rediseñe unilateralmente el equilibrio de poder en Medio Oriente.
Paralelamente, Vladimir Putin recibió al canciller iraní y ratificó el apoyo estratégico de Moscú. China y Rusia comenzaron a coordinar posiciones para bloquear iniciativas de Washington en Naciones Unidas.
Según informaron fuentes diplomáticas, Irán recibió respuesta de Estados Unidos a una propuesta de 14 puntos transmitida a través de Pakistán. El contenido específico no ha sido revelado, pero se sabe que incluye garantías sobre el programa nuclear y la navegación en el Golfo Pérsico. Irán creó la "Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico" (PGSA) para gestionar el tránsito naval, una jugada que demuestra su capacidad de institutionalizar el control sobre la zona.
Una cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping está programada para el 14 de mayo de 2026. El encuentro será determinante para definir el futuro del conflicto, ya que China tiene influencia decisiva sobre Teherán. Estados Unidos reconoció implícitamente que necesita a Beijing para estabilizar Ormuz, una escena geopolíticamente reveladora: la principal potencia militar del planeta obligada a recurrir a su mayor rival estratégico.
El Estrecho de Ormuz es el punto de tránsito más importante para el petróleo mundial. Por él circula cerca del 20% del petróleo marítimo global. Cualquier interrupción afecta directamente los precios del combustible, la inflación, las cadenas logísticas y las expectativas de crecimiento mundial. Irán logró convertir este estrecho en una palanca geopolítica sin necesidad de derrotar militarmente a Estados Unidos.
Los mercados reaccionaron positivamente a las señales de desescalada:
El "Proyecto Libertad" fue una operación militar estadounidense que involucraba el despliegue de 15.000 militares y más de 100 aeronaves para proteger el tránsito de buques en el Estrecho de Ormuz. Su suspensión temporal indica que Washington prioriza la estabilidad del mercado energético sobre la demostración de fuerza militar. Paralelamente, la operación "Furia Épica" fue declarada concluida por el secretario de Defensa Pete Hegseth.
Fuentes: Ámbito Financiero, Cadena 3, Google News, reportes oficiales del Departamento de Defensa de EE.UU.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones