25/05/2026 10:04 - Salud
Ilustración digital abstracta mostrando un escudo protector sobre siluetas de niños, simbolizando la seguridad de las vacunas y la ciencia médica protegiendo a la población infantil.
La polémica sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 en la población infantil ha dado un giro significativo tras la filtración de un memorándum interno de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos). El documento, fechado el 5 de diciembre de 2025 pero difundido públicamente el 24 de mayo de 2026, aporta una visión técnica y detallada que tranquiliza a padres y especialistas.
La divulgación se produjo tras una solicitud formal del senador republicano Ron Johnson al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., en un contexto donde el entonces director de vacunas, Vinay Prasad, había generado incertidumbre al alertar sobre presuntas muertes infantiles asociadas a la inmunización, sin presentar un análisis de datos consolidado.
La publicación del reporte, recogida por medios como NBC, llega para esclarecer los temores públicos utilizando la evidencia acumulada durante la campaña de vacunación masiva en territorio estadounidense.
Los técnicos de la FDA centraron su auditoría en la base de datos VAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas), una plataforma abierta de farmacovigilancia donde cualquier persona puede reportar síntomas posteriores a la vacunación, lo que no implica necesariamente causalidad.
De un total de 96 reportes de fallecimientos investigados, el informe concluye que la gran mayoría se debieron a cuadros clínicos preexistentes o a infecciones virales concurrentes, incluyendo el propio virus del COVID-19. No se halló evidencia científica que establezca un nexo directo entre las dosis aplicadas y los decesos.
Uno de los puntos más delicados del debate público fue el riesgo de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco). El informe aclara que, si bien se sospechaba de la vacuna, el análisis de autopsias y casos clínicos demuestra que el virus del COVID-19 es un desencadenante mucho más frecuente y grave de esta condición que la propia inmunización.
El volumen de la inmunización permitió un estudio estadístico robusto:
Esta magnitud de datos refuerza la conclusión de que la incidencia de efectos adversos graves es extremadamente baja en comparación con los riesgos de la enfermedad.
Fuente: Radio Mitre
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones