27/06/2026 15:14 - Internacionales
La tragedia que vive Venezuela desde el miércoles 24 de junio se agrava con cada nuevo reporte oficial. El último parte entregado este sábado 27 de junio por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, elevó la cifra de víctimas fatales a 1.430 personas y confirmó 3.238 heridos. El número de desaparecidos, según reportes no oficiales, ronda los 68.000, mientras que organismos internacionales estiman la cifra en cerca de 70.000.
Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5 respectivamente, sacudieron al país caribeño con apenas 39 segundos de diferencia, generando un fenómeno conocido como "doblete sísmico", el cual provocó el colapso de cientos de edificios y dejó una estela de destrucción sin precedentes en la región norteña.
El estado costero de La Guaira, ubicado a unos 40 km de Caracas, concentra la mayor parte de los daños y el mayor número de víctimas. Allí, la desesperación se mezcla con la frustración por la percepción de una ayuda oficial insuficiente y lenta.
"¡El gobierno no está haciendo nada por el pueblo!", gritó un vecino frente a una torre de 22 pisos que se desplomó en Caracas, en el barrio de Palos Grandes. Este edificio, llamado Las Petunias, de 18 pisos, quedó reducido a una montaña de escombros. Allí, los rescatistas ya recuperaron seis cuerpos, pero también lograron el emotivo rescate de una perrita con vida tras más de 48 horas bajo los escombros.
En medio de la catástrofe, se suceden las historias de angustia. Lucas Trejo, futbolista argentino del Marítimo de La Guaira, continúa la desesperada búsqueda de su esposa Yanina Maranella y sus dos hijos pequeños, Aarón (7) y Ainhoa (5), que permanecen desaparecidos. Su entorno afirma que el jugador está prácticamente incomunicado, sin poder recibir mensajes.
Ante la demora en la llegada de equipos especializados, los propios vecinos han tomado la iniciativa, excavando con sus manos y herramientas improvisadas. "Hay olor... ya se están sintiendo los fallecidos. Eso nos va a enfermar a nosotros y a los niños", denuncia Glendys Delgado, una residente, reflejando el drama sanitario que empieza a emerger.
Para organizar la operación, el gobierno decretó la militarización de La Guaira. El vicepresidente sectorial Diosdado Cabello anunció que el acceso al estado está restringido y solo se permite el ingreso con un código QR oficial. Más de 14.000 funcionarios militares y policiales patrullan la zona, según informó Delcy Rodríguez, quien aseguró que se ha logrado recuperar el 60% del servicio eléctrico.
La comunidad internacional ha respondido de manera contundente. Venezuela ha recibido más de 1.600 rescatistas de al menos 17 países, y se esperan 25 vuelos adicionales en las próximas 24 horas. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Caracas, volvió a estar operativo tras ser reparado por un equipo de Estados Unidos, facilitando la llegada de ayuda.
Argentina fue uno de los primeros países en sumarse al operativo humanitario. A las 02:30 del sábado 27 de junio, un contingente de 26 efectivos de las Fuerzas Armadas, junto a binomios caninos y personal médico, arribó a Venezuela y fue desplegado en Caraballeda, uno de los puntos más críticos de La Guaira. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció públicamente a Javier Milei y al pueblo argentino por su solidaridad.
Desde Brasil, el gobierno envió dos aeronaves con 111.000 unidades de medicamentos, analgésicos, antibióticos y un hospital de campaña con 48 militares. Estados Unidos, que levantó temporalmente las sanciones para facilitar la ayuda, desplegó dos equipos de búsqueda y rescate de 80 personas cada uno.
En medio de la devastación, los relatos de heroísmo y drama se multiplican. Se conoció el caso de una niña de 9 años, Dana, que quedó atrapada bajo los escombros en La Guaira y por cuya vida claman los vecinos que intentan rescatarla sin maquinaria especializada. En otra historia conmovedora, Andrea, la esposa del futbolista Héctor Bello, murió protegiendo con su cuerpo a su bebé de 1 año y 8 meses, quien sobrevivió.
El rey Carlos III de Inglaterra también expresó su solidaridad: "Enviamos nuestra más sincera solidaridad a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos, sus hogares y sus medios de vida".
La tarea ahora es una carrera contra el reloj. Las primeras 72 horas son vitales para encontrar sobrevivientes con vida. Mientras el gobierno venezolano distribuye 2.600 toneladas de alimentos y agua, y se habilita una cuenta en Cruz Roja para localizar a familiares, el mundo mantiene la mirada puesta en Venezuela, en una lucha entre la esperanza y una tragedia que no deja de crecer.
Alfredo S. Quiroga