03/07/2026 04:07 - Deportes
El 1 de julio de 2026, en el estadio BMO Field de Toronto, Portugal y Croacia protagonizaron un partido para el infarto que terminó 2-1 a favor de los lusos. Los goles válidos fueron anotados por Ivan Perisic, Cristiano Ronaldo (de penal) y Goncalo Ramos, pero la verdadera emoción llegó en los minutos finales.
Cuando el partido parecía ir al alargue, en el minuto 102, Croacia celebró el supuesto empate 2-2 tras una definición de Joško Gvardiol. Sin embargo, el árbitro noruego Espen Eskas recurrió al VAR para revisar la jugada.
Lo que las cámaras de televisión no pudieron captar, lo hizo la tecnología. El balón oficial del Mundial 2026, llamado Trionda, cuenta con un sensor de movimiento (IMU) instalado dentro de uno de sus cuatro paneles. Este dispositivo recopila información detallada de cada contacto y la envía de inmediato al VAR.
Al revisar la jugada, el sistema mostró en la pantalla un gráfico similar a un 'latido cardíaco': una línea plana que hizo un pico hacia arriba justo en el momento en que la pelota rozó la cabeza del jugador croata Igor Matanovi?. Ese leve toque, invisible a simple vista, dejó a Gvardiol en posición de fuera de juego, anulando el gol y decretando el final del encuentro.
El sistema utiliza 16 cámaras específicas que siguen las posiciones del balón y los jugadores hasta 50 veces por segundo, recopilando 29 puntos de datos por jugador por fotograma.
Los sensores alojados en el balón detectan cualquier contacto leve, optimizando el análisis de jugadas polémicas y ofreciendo precisión absoluta al árbitro.
Curiosamente, este mismo chip ya había sido protagonista en un partido de Portugal en el Mundial de Qatar 2022, pero en aquella oportunidad le 'quitó' un gol a Cristiano Ronaldo. El astro portugués creyó haber cabeceado un centro de Bruno Fernandes contra Uruguay, pero el sensor de la pelota Al Rihla demostró que no hubo impacto en su cabeza. ¡Ahora, la misma tecnología le dio la clasificación a su equipo en el Mundial 2026!
Alfredo S. Quiroga