03/07/2026 16:45 - Internacionales
El mes de junio de 2026 quedará en la memoria de Europa como uno de los más calurosos jamás registrados. Países como Francia, España, Gran Bretaña, Países Bajos, Suiza y Alemania vieron cómo sus termómetros superaban los 30 grados Celsius durante el día, mientras que las noches no ofrecían alivio, manteniéndose por encima de los 20 grados.
El Servicio Meteorológico Alemán (DWD) confirmó que "nunca había hecho tanto calor en junio en Alemania y durante un período tan prolongado". La situación es tan extrema que en varias ciudades europeas se han reportado daños en la infraestructura urbana, incluyendo el derretimiento de semáforos y la necesidad urgente de adaptar edificios para soportar el calor extremo.
La ola de calor supone un desafío enorme para el cuerpo humano, especialmente para los grupos más vulnerables: niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores, individuos con ciertas enfermedades crónicas y trabajadores al aire libre.
Según la doctora Claudia Traidl-Hoffmann, directora del Instituto de Medicina Ambiental de la Universidad de Augsburgo, "a partir de una temperatura exterior de 23 grados Celsius, el cuerpo comienza a activar mecanismos compensatorios". Esto incluye la dilatación de los vasos sanguíneos para liberar calor y la sudoración para enfriar la piel.
Sin embargo, si estos mecanismos fallan, las consecuencias pueden ser graves, variando desde enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares hasta insuficiencia multiorgánica. Traidl-Hoffmann advierte que "el proceso mortal comienza a partir de los 42 grados Celsius" de temperatura corporal central.
Las personas de regiones más cálidas toleran mejor el calor debido a siglos de adaptación. Sin embargo, la doctora Traidl-Hoffmann explica que el aumento exponencial de días calurosos en Europa no da tiempo para la adaptación. "El cambio tan rápido a otras condiciones no es viable, ni para los ecosistemas ni para los seres humanos", afirmó.
Incluso la gente joven y atlética tiene sus límites. Un problema clave es que el calor priva a muchas personas del sueño, lo que acelera la descompensación del cuerpo y reduce su capacidad de equilibrar las disfunciones.
Alfredo S. Quiroga