07/07/2026 15:28 - Actualidad
La astronomía nos regala constantemente maravillas, y esta vez, un equipo internacional de investigadores ha hecho un descubrimiento fascinante que reescribe nuestra comprensión de la formación planetaria. El objeto de estudio es el cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer visitante de este tipo detectado por la humanidad, después de 1I/Oumuamua y 2I/Borisov, y el más brillante jamás observado.
A diferencia de sus predecesores, el brillo excepcional de este cometa ha permitido a los científicos analizarlo en detalle. Utilizando el instrumento UVES instalado en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), los investigadores midieron las huellas químicas específicas del cometa, analizando las proporciones de isótopos de carbono y nitrógeno en las moléculas de cianuro presentes en el gas que lo rodea.
Los resultados revelaron que 3I/ATLAS presenta proporciones isotópicas inusualmente altas de carbono y nitrógeno. Esta firma química indica que el cometa se originó en las regiones exteriores de una estrella antigua de baja metalicidad, es decir, una estrella con pocos elementos más pesados que el helio, formada cuando el universo era mucho más joven.
Las evidencias sugieren que este viajero espacial podría tener más del doble de antigüedad que el Sol. Para ponerlo en perspectiva, nuestro Sol tiene aproximadamente 4.600 millones de años, lo que situaría a 3I/ATLAS como un auténtico vestigio de los primeros tiempos de la galaxia, un fósil cósmico de más de 9.200 millones de años.
3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro sistema solar.
A medida que 3I/ATLAS se aleja del Sol, su brillo disminuye progresivamente, poniendo fin a las observaciones desde el VLT. Sin embargo, el futuro es prometedor. El próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá realizar mediciones similares para futuros objetos interestelares, incluso aquellos que sean menos brillantes.
Este estudio, publicado el 6 de julio de 2026 en la revista Nature Astronomy y liderado por la astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, marca un hito en la comprensión de nuestro vasto universo. Un segundo estudio, utilizando el Telescopio Espacial James Webb, también detectó niveles elevados de deuterio, confirmando el origen antiguo del cometa.
Fuentes: La Voz de Galicia, MDZol.
Alfredo S. Quiroga