13/07/2026 22:39 - Entretenimiento
Pedro Ignacio Calderón, una de las personalidades más influyentes de la música académica argentina, murió este lunes 13 de julio de 2026 a los 92 años. La noticia fue confirmada por la Secretaría de Cultura de la Nación, que destacó su enorme legado artístico y su influencia en generaciones de músicos.
A través de un comunicado, el secretario de cultura, Leonardo Cifelli, expresó: "Su talento, su rigor artístico y su compromiso con la excelencia dejaron una huella imborrable en generaciones de músicos y en las principales instituciones sinfónicas del país".
Nacido en Paraná en 1933, Calderón se formó junto a dos figuras fundamentales de la música argentina: estudió piano con Vicente Scaramuzza y composición con Alberto Ginastera. Gran parte de su aprendizaje fue autodidacta; siendo adolescente, se "colaba" en los ensayos de los grandes directores que visitaban Buenos Aires para observar cada gesto. "Aprendía viendo", resumía.
Su carrera comenzó precozmente. A los 20 años debutó al frente de la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional y, poco después, con apenas 23 años, dirigió por primera vez en el Teatro Colón como invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional.
En 1963, obtuvo el Primer Premio del Concurso Internacional Dimitri Mitropoulos, organizado por la Filarmónica de Nueva York. Ese reconocimiento le abrió las puertas para trabajar como director asistente del célebre Leonard Bernstein, una experiencia que marcó su proyección internacional.
Tres años después, en 1966, fue designado director titular de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, cargo que desempeñó durante veintidós temporadas en el Teatro Colón. Bajo su conducción, la Filarmónica consolidó un alto nivel artístico, incursionando en ciclos integrales de Bartók, Prokófiev, Shostakovich, Stravinski y Sibelius, siempre con una fuerte presencia de compositores argentinos, una causa que defendió a lo largo de toda su vida.
En 1994, asumió la dirección titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, un organismo atravesado por dificultades institucionales y artísticas. Calderón devolvió la confianza al organismo, estableciendo programaciones de largo plazo y reconstruyendo el vínculo con el público. "Tenemos que juntar las tres partes: director, orquesta y público", decía.
En 2015 se despidió de la dirección titular con una obra monumental: La Pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach, interpretada en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner. Aquella noche, la ministra de Cultura, Teresa Parodi, lo designó Director Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional.
"Directores hay muchos, pero maestros hay pocos"
El maestro Calderón entendió la cultura como un servicio público. Su muerte marca el final de una de las trayectorias más extensas e influyentes de la dirección orquestal argentina, pero su legado perdurará en las instituciones que fortaleció y en los músicos que formó.
Fuente: Clarín
Alfredo S. Quiroga