14/07/2026 14:59 - Salud
Durante mucho tiempo, la medicina trató a los riñones y al corazón como órganos independientes. Sin embargo, un emocionante nuevo hallazgo científico demuestra que están profundamente conectados, ofreciendo una luz de esperanza para millones de pacientes alrededor del mundo.
Investigadores del Hospital Universitario de Würzburg y el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular en Alemania descubrieron que el exceso de ácido oxálico —un residuo metabólico presente en algunos alimentos que normalmente se elimina por la orina— puede desencadenar una inflamación que afecta no solo al riñón, sino también al corazón.
Cuando los riñones no funcionan adecuadamente, esta sustancia se acumula, forma cristales en el tejido renal y sobrecarga al sistema inmunitario. Según los expertos, este exceso de oxalato promueve la producción de una proteína llamada Interleucina-17A (IL-17A), que actúa como un 'mensajero' de inflamación, terminando por afectar la salud cardíaca de manera directa.
Es una afección donde los riñones pierden gradualmente su capacidad para filtrar desechos y líquidos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 788 y 850 millones de personas viven con esta patología en el mundo. Frecuentemente avanza sin síntomas claros hasta etapas graves, aumentando el riesgo cardiovascular.
El equipo científico comprobó que, al bloquear la molécula IL-17A en modelos animales, varios signos de la enfermedad mejoraron simultáneamente. Los riñones funcionaron mejor, la inflamación y la fibrosis disminuyeron, y el daño cardíaco se redujo notablemente, marcando un hito en el tratamiento del eje cardiorrenal.
El estudio, publicado el 14 de julio de 2026 en la revista Cardiovascular Research, marca un cambio de paradigma. Como señaló el investigador Moritz Wimmer, el oxalato ya no puede considerarse solo una sustancia que daña localmente, sino una carga sistémica para el metabolismo.
Este descubrimiento allana el camino para nuevos tratamientos antiinflamatorios que podrían anticipar y prevenir el riesgo cardíaco en pacientes con diagnósticos renales, mejorando significativamente su calidad de vida y proyectando un panorama mucho más alentador.
Fuente original: Infobae
Alfredo S. Quiroga