15/07/2026 18:54 - Sociales
Según un reporte de BBC Mundo, Taylor Coulter, una talentosa futbolista de 18 años originaria de Port Glasgow, Escocia, vivió una experiencia devastadora durante sus primeras vacaciones en el extranjero sin sus padres. El 21 de junio de 2026, mientras regresaba de los baños en la discoteca Bananas de Magaluf, Mallorca, un desconocido chocó con ella en las escaleras y le inyectó una sustancia con una aguja.
La joven relató que sintió un dolor agudo en el brazo y, en apenas 20 segundos, pidió ayuda antes de quedar incapacitada. Afortunadamente, sus amigas estaban cerca y la asistieron rápidamente, llevándola de vuelta al hotel y comunicándose con sus padres, quienes indicaron que tomara una ducha de choque con agua fría antes de trasladarla al hospital.
Los análisis de sangre en el hospital revelaron que le habían inyectado gamma-hidroxibutirato (GHB), un potente sedante conocido por ser utilizado para facilitar agresiones sexuales al borrar la memoria y provocar somnolencia extrema, así como un fármaco antidepresivo. Debido al uso de la aguja, los médicos le recetaron medicamentos antivirales para protegerse contra posibles infecciones como el VIH o la hepatitis.
Casi tres semanas después del incidente, Taylor sufre efectos secundarios que le impiden caminar largas distancias o entrenar con su equipo, el Greenock Morton Women FC. Además, ha experimentado pesadillas y recuerdos intrusivos que afectan su sueño y su confianza. La joven, que tiene previsto mudarse a Estados Unidos el próximo mes para disfrutar de una beca de fútbol en la Universidad Estatal de Luisiana, se mantiene esperanzada con su futuro deportivo.
El 'spiking' (o adulterar bebidas/sujetos) es una práctica creciente donde se droga a personas sin su consentimiento. Aunque lo más común es añadir sustancias a las bebidas, el uso de agujas para inyectar drogas es una variante peligrosa que organizaciones benéficas buscan tipificar como delito específico.
El artículo de la BBC también destaca el trabajo de Spike Aware UK, una organización benéfica fundada por Colin y Mandy Mackie tras la muerte de su hijo Greg, quien fue víctima de una bebida adulterada. Mackie señaló a Radio Breakfast Scotland que estas acciones pueden estar relacionadas con agresiones, robos o incluso para grabar vídeos para redes sociales.
La organización está haciendo campaña para que el acto de drogar a personas en contra de su voluntad sea tipificado como un delito en Escocia. Esto sigue los pasos de la reciente Ley de Delincuencia y Policía de 2026 en Inglaterra, que reconoció esta práctica como delito a principios de este año.
A pesar del tremendo susto y las secuelas temporales, Taylor mantiene viva su pasión por el fútbol. "Ese ha sido mi sueño desde que tenía 11 años: convertirme en profesional y ser una inspiración para otras personas", concluyó la joven, quien sueña con jugar algún día para Escocia en la Copa Mundial Femenina.
Alfredo S. Quiroga