19/07/2026 10:38 - Internacionales
El escenario internacional se mantiene en máxima tensión. Este 19 de julio de 2026, el Ejército de Irán anunció ataques a gran escala con drones kamikaze contra instalaciones militares de Estados Unidos en Kuwait. Los objetivos habrían sido un depósito de municiones en Camp Udairi y un sistema de radares en la Base Aérea Ali Al Salem, según informó la televisión estatal iraní. Las defensas aéreas kuwaitíes se encuentran activas interceptando estos hostigamientos.
Este movimiento ocurre un día después de que el Comando Central de EE. UU. (Centcom) confirmara que varios militares estadounidenses murieron y otro está desaparecido en Jordania tras ataques iraníes el 18 de julio de 2026, marcando las primeras bajas estadounidenses desde la ruptura del alto el fuego.
El general de división Alí Abdolahi, del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, advirtió que cualquier nueva agresión de Washington recibirá una respuesta contundente y devastadora. (Fuente: DW)
Más allá de los daños materiales, la guerra en Irán está redefiniendo la economía global. El mundo en el que operan las empresas se ha vuelto más riesgoso e impredecible, y eso se traduce en mayores costos. La flexibilidad y la búsqueda de alternativas de fabricación y rutas cuestan dinero, un factor que es, por naturaleza, inflacionario.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó un aumento en la inflación global al 4,7% para 2026, frente al 4,1% de 2025, impulsado por el encarecimiento de energía, metales, fertilizantes y alimentos. Si se concretara la promesa del presidente Donald Trump de cobrar una tarifa del 20% a los cargamentos que pasen por el estrecho de Ormuz, el costo de envío podría duplicarse.
Compañías navieras como Maersk ya recurren a rutas terrestres alternativas, descargando en el puerto saudí de Yeda y trasladando la carga por camión hacia Kuwait, Catar y Baréin. Esta ruta le cuesta a la compañía unos 1.000 dólares adicionales por contenedor.
Según la empresa de logística Rhenus, las tarifas de transporte siguen siendo un 84% más altas que hace un año. Para ahorrar combustible, se aplica el 'slow steaming' o navegación lenta, retrasando las entregas. Los costos de seguros se mantendrán elevados hasta que haya al menos seis meses de estabilidad.
A pesar de este complejo panorama, la crisis está acelerando la innovación en infraestructura. Países como Omán, Irak, Arabia Saudita y Turquía están explorando nuevas conexiones ferroviarias y oleoductos para asegurar el flujo de energía. Como señalan consultoras globales, una mayoría de directores ejecutivos aceptaría un aumento de más del 10% en sus costos para garantizar la resiliencia de sus cadenas.
Este nuevo entorno operativo invita a la humanidad a construir sistemas más robustos, redundantes y preparados, demostrando que, incluso en los momentos más oscuros, la capacidad de adaptación y la búsqueda de la paz prevalecerán para asegurar un futuro próspero para todos. (Fuente: El Día)
Alfredo S. Quiroga