22/07/2026 21:58 - Internacionales
La tranquila urbanización de Las Tablas, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, fue escenario de un suceso lamentable que, gracias al rápido accionar de las autoridades, ya cuenta con una resolución que brinda certeza a los familiares de la víctima. El Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional logró reconstruir los hechos en menos de 24 horas, cerrando un caso que conmocionó a la comunidad.
Facundo Rico, de 37 años, era un ingeniero especializado en energías renovables con doble nacionalidad (argentina y española). Radicado en España desde hacía más de una década, Facundo llevaba una vida discreta. Según informaron vecinos al diario El País, viajaba con frecuencia por motivos laborales, por lo que era poco conocido en la urbanización donde alquilaba su departamento, ubicado en el sexto piso de la calle Cirauqui. Antes de establecerse en Madrid, había vivido en Extremadura. Fuentes consultadas destacaron que Facundo carecía de antecedentes policiales.
El trágico suceso ocurrió en la mañana del 14 de julio de 2026. Según detalló el diario El Mundo, el agresor llamó al timbre de la vivienda. Dado que Facundo conocía al hombre que se encontraba al otro lado de la puerta, le abrió sin sospechar el fatal desenlace.
Nada más acceder al domicilio, el atacante roció el rostro de la víctima con gas pimienta para inmovilizarlo y le asestó una gran cantidad de puñaladas (las fuentes consultadas indican entre 13 y 14 heridas) con un cuchillo de cocina de aproximadamente 20 centímetros, impactando en el abdomen, la espalda y la zona del omóplato. Tras el ataque, el agresor abandonó el arma junto al cuerpo y huyó en un vehículo de color rojo, ocultando parcialmente su identidad con una gorra y unas gafas de sol, según registraron las cámaras de videovigilancia.
Los vecinos alertaron a los servicios de emergencia tras percibir un fuerte olor a químico proveniente del departamento. Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid accedieron al piso a través de una ventana y encontraron a la víctima en la cocina. A pesar de los esfuerzos de reanimación del Samur-Protección Civil durante 45 minutos, no lograron salvarle la vida.
La ausencia de signos de forzamiento y el hecho de que no faltara ningún objeto de valor llevaron a los investigadores a centrar las sospechas en el entorno cercano de Facundo. La elevada concentración de gas pimienta obligó a ventilar el inmueble antes de que los agentes de Policía Científica pudieran iniciar la inspección ocular.
Con el avance de la investigación, el Grupo V de Homicidios identificó al presunto autor: un hombre de 65 años, identificado por sus iniciales A.J.. La principal hipótesis policial, respaldada por medios como ABC y TN, sostiene que el agresor estaba convencido de que Facundo mantenía una relación sentimental con su esposa, de 50 años, quien había manifestado su intención de separarse. Tanto la esposa del atacante como Facundo concurrían al mismo gimnasio en la urbanización de Las Tablas, lo que habría desencadenado la obsesión del hombre.
Al día siguiente, el 15 de julio de 2026, cuando la policía se presentó en el domicilio del sospechoso en el municipio de La Adrada (Ávila) para detenerlo, se toparon con que el hombre se había quitado la vida. Según la reconstrucción policial, el agresor condujo cerca de cien kilómetros hasta La Adrada, pasó varias horas con su esposa y posteriormente se suicidó arrojándose por un barranco en la zona conocida como Charca de la Hoya (o Charco de la Olla).
El suicidio del autor material del crimen permitió a la Policía Nacional dar por cerrado el caso de manera excepcionalmente rápida, evitando que el suceso quede en el misterio y brindando una respuesta inmediata a la comunidad y a los seres queridos de Facundo Rico.
Alfredo S. Quiroga