Imago Noticias
Fallece Roberto 'Tito' Pereyra, histórico trompetista del cuarteto cordobés
Central y Newell's conocen sus fechas de debut en la Copa Argentina 2026
Coinbase pausa sus operaciones en Argentina: la suspensión del USDC
Romance entre Ian Lucas y Evangelina Anderson confirmado y luego descartado en MasterChef Celebrity
Peronismo recibe 2026 e invita a resistir las políticas de Milei
04/11/2025 10:39 • SOCIALES • SOCIALES
Según la información publicada por Infobae, investigadores han evaluado el efecto del alcohol en personas de entre 20 y 70 años, considerando tanto aspectos físicos como mentales. El objetivo es comprender cómo la exposición prolongada a bebidas alcohólicas modifica la salud a lo largo del tiempo.
El término consumo de alcohol se refiere a la ingesta de bebidas que contienen etanol, como vino, cerveza y licores. Salud física abarca la integridad de órganos y sistemas corporales, mientras que la salud mental engloba el bienestar cognitivo y emocional.
En los adultos jóvenes, el alcohol suele producir alteraciones temporales en la capacidad de atención, la memoria a corto plazo y el tiempo de reacción. Estos efectos son generalmente reversibles cuando el consumo se disminuye o se suspende. Sin embargo, el hábito frecuente puede iniciar procesos de daño hepático incipiente y alterar patrones de sueño.
En la mediana edad, el cuerpo muestra una menor capacidad de metabolizar el etanol, lo que incrementa la exposición de órganos como el hígado, el corazón y el páncreas. Se observan mayores riesgos de hipertensión, cardiomiopatía alcohólica y trastornos del metabolismo de la glucosa. En el plano mental, el consumo regular se asocia con mayor ansiedad y síntomas tempranos de depresión.
En la etapa de adulto mayor, el alcohol potencia la aparición de enfermedades crónicas. El daño hepático avanza a cirrosis en mayor frecuencia, y el riesgo de accidente cerebrovascular se incrementa notablemente. Desde la perspectiva cognitiva, el consumo aumenta la probabilidad de deterioro cognitivo leve y de demencia tipo Alzheimer, especialmente cuando se combina con otros factores de riesgo como la hipertensión.
Los expertos destacan la importancia de adaptar la ingesta a la edad y al estado de salud individual. Se sugiere limitar el consumo a no más de una unidad estándar diaria para mujeres y dos para hombres, siempre que no existan contraindicaciones médicas. La prevención temprana y la consulta periódica con profesionales de la salud son claves para minimizar los impactos negativos.
El análisis evidencia que los efectos del alcohol no son estáticos; evolucionan con el paso de los años y dependen de la vulnerabilidad fisiológica y psicológica de cada etapa. La información brinda una base sólida para fomentar políticas de salud pública orientadas a la reducción de daños y a la promoción de hábitos más seguros.