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23/11/2025 02:08 • ECONOMIA • ECONOMIA
En los últimos años, las empresas que otorgan crédito sin ser bancos tradicionales, conocidas como entidades no bancarias, han consolidado una base de 11?millones de usuarios en todo el país. Este segmento incluye fintechs, cooperativas de crédito, y compañías de servicios financieros que ofrecen microcréditos, tarjetas de consumo y préstamos personales a través de plataformas digitales.
Entre las razones destacan la rapidez en la aprobación, la menor carga documental y la disponibilidad de fondos incluso para personas con historiales crediticios limitados. Además, la proliferación de teléfonos inteligentes y la expansión de internet móvil han facilitado el acceso a estas soluciones.
El aumento de la cartera no bancaria ha venido acompañado de una escalada en los índices de morosidad. Según el Banco Central, la tasa de incumplimiento se situó en 16?por ciento a finales de 2025, frente al 10?por ciento registrado en 2022. Este salto refleja la presión inflacionaria y la brecha entre el crecimiento de salarios e ingresos frente a los costos del crédito.
Los analistas advierten que el deterioro de la morosidad podría traducirse en mayores restricciones de crédito y en un encarecimiento de las tasas de interés para nuevos solicitantes. Al mismo tiempo, el sector no bancario sigue captando a un amplio segmento de la población que, de otro modo, tendría dificultades para acceder a financiamiento formal.
El organismo regulador está evaluando posibles medidas para reforzar la supervisión de estas entidades y mitigar el riesgo de sobreendeudamiento. Entre las propuestas figuran la implementación de límites máximos de tasas y la obligación de reportar información crediticia a los burós de crédito.
En conclusión, aunque el crédito no bancario ha democratizado el acceso a financiamiento para millones de argentinos, el incremento de la morosidad plantea desafíos que requieren una respuesta coordinada entre reguladores, entidades financieras y consumidores.