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24/11/2025 00:12 • OTROS • OTROS
El pasado noviembre de 2025, la agencia espacial estadounidense NASA difundió una serie de fotografías del cometa interestelar 3I/ATLAS. Las imágenes, tomadas desde varios observatorios orbitales y terrestres, mostraron una anomalía en la forma de una luminiscencia extraña y una desviación mínima pero medible en la trayectoria del cuerpo celeste.
Los científicos explican que la anomalía podría deberse a dos posibilidades principales: una actividad volátil inesperada, como la liberación de gases que alteren la presión del cometa, o la presencia de materiales inusuales que no se encuentran en los cometas típicos del Sistema Solar. Ambas hipótesis reavivan el interés por entender la composición de los objetos interestelares, que pueden contener pistas sobre la química de otros sistemas estelares.
Institutos como el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y la European Southern Observatory (ESO) han anunciado la formación de comités de estudio para analizar los datos. En una breve declaración, la NASA confirmó que “las imágenes son auténticas y los instrumentos están funcionando dentro de los parámetros esperados”.
Algunos medios cuestionaron la veracidad de las fotos, pero la propia NASA desmintió cualquier manipulación, señalando que los archivos RAW están disponibles para la comunidad académica bajo solicitud. Este gesto busca garantizar la transparencia y facilitar la colaboración internacional.
El cometa 3I/ATLAS, detectado por el telescopio ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) en enero de 2023, es el tercer objeto interestelar confirmado que cruza nuestro sistema solar, después de ‘Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Su paso por el vecindario marciano en 2025 ha permitido observaciones sin precedentes gracias a la proximidad y la rapidez de los instrumentos modernos.
Se esperan nuevos datos de la misión James Webb Space Telescope (JWST), programada para observar el cometa en los próximos meses. Mientras tanto, la comunidad astrofísica invita a aficionados y profesionales a participar en los análisis abiertos a través de plataformas como Zooniverse.