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04/12/2025 12:22 • DEPORTES • DEPORTES
Jugar al tenis implica movimientos continuos de alta intensidad que elevan la frecuencia cardíaca, favoreciendo la resistencia aeróbica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada; una sesión típica de tenis de una hora puede cubrir gran parte de esa cuota.
Los golpes de derecha, revés y saque requieren la activación simultánea de músculos de la zona superior e inferior del cuerpo, mejorando la fuerza muscular, la propriocepción y la coordinación neuromuscular. Además, los desplazamientos laterales y los cambios rápidos de dirección potencian la agilidad.
Como deporte de interacción social, el tenis favorece la liberación de endorfinas y reduce los niveles de estrés. Estudios en psicología deportiva indican que la práctica regular está asociada a una mejor autoestima y a una disminución de síntomas de ansiedad y depresión.
Aunque los beneficios son evidentes, el tenis también conlleva riesgos. Las lesiones más reportadas son:
Una correcta técnica, el uso de equipamiento adecuado y la incorporación de ejercicios de fortalecimiento y estiramiento son esenciales para prevenirlas.
En comparación con actividades como la natación o el ciclismo, el tenis combina entrenamiento aeróbico y anaeróbico en una sola sesión. Sin embargo, la carga de impacto en articulaciones puede ser mayor que en deportes de bajo impacto, lo que obliga a una planificación cuidadosa para evitar sobrecargas.
El tenis se posiciona como un deporte integral que brinda beneficios cardiovascular, muscular y mental significativos. No obstante, su práctica responsable y supervisada es clave para minimizar el riesgo de lesiones y maximizar los efectos positivos en la salud.