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12/12/2025 18:03 • SOCIALES • SOCIALES
El 13 de junio de 2024 un tribunal de la provincia de Salta dictó sentencia contra Marina Jiménez, directora del Ballet Salta, y su esposo, condenándolos a 10 años de prisión por delitos de abuso sexual agravado contra su propio nieto, quien actualmente tiene 23 años. La condena incluye penas de inhabilitación para ejercer cargos públicos o directorios en cualquier institución cultural.
El nieto, cuyo nombre no ha sido revelado por razones de protección, contó en su testimonio que los abusos comenzaron cuando tenía apenas 10 años. Describió “manoseos” y relaciones sexuales forzadas que se prolongaron durante más de una década, bajo la aparente autoridad que le confería la posición de su abuela en la comunidad artística.
En Argentina, el delito de abuso sexual agravado contra menores se sanciona con penas que pueden alcanzar los 15 años de prisión, según el Código Penal (artículo 119). La condena de Jiménez marca una de las sentencias más severas en casos de abuso intrafamiliar dentro del ámbito cultural del país.
El Ballet Salta, fundado en 1975, ha sido una de las compañías más influyentes de la región. Tras la condena, la institución anunció la suspensión inmediata de sus actividades y la apertura de una investigación interna para determinar el alcance de posibles complicidades.
Organizaciones de derechos humanos y de lucha contra la violencia de género, como el Programa de Apoyo a la Niñez y Adolescencia (PANA), han pedido reforzar los protocolos de denuncia en instituciones artísticas y garantizar la confidencialidad y acompañamiento psicológico a las víctimas.
La sentencia contra Marina Jiménez y su esposo subraya la importancia de la justicia para casos de abuso sexual intrafamiliar, especialmente cuando los perpetradores ocupan cargos de autoridad dentro de la cultura. El caso impulsa un debate nacional sobre la protección de menores en entornos educativos y artísticos.