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15/12/2025 18:03 • POLITICA • POLITICA
El Parlamento de Trinidad y Tobago aprobó una enmienda al Reglamento Aeronáutico que autoriza el tránsito y la estancia temporal de aeronaves militares de los Estados Unidos en los aeropuertos internacionales del país, principalmente en los de Piarco (Aeropuerto Internacional Grant Flynn) y Scarborough. La medida se habilita exclusivamente para operaciones de interdicción de drogas y no para misiones de carácter ofensivo o de entrenamiento permanente.
El Caribe sigue siendo una ruta clave para el tráfico de cocaína proveniente de Colombia y Perú que se dirige a los mercados de Norteamérica y Europa. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), entre 2023 y 2024 el volumen de cargamento interceptado en la zona caribeña aumentó un 23?%. Trinidad y Tobago, por su ubicación estratégica al noroeste de Venezuela, ha sido señalada como uno de los puntos de tránsito más vulnerables.
El Departamento de Defensa de EE.?U.?S. ha intensificado sus esfuerzos en la llamada “Operación Caribe?Vigilancia”, que combina patrullas aéreas, drones de reconocimiento y aviones de combate equipados con sensores de detección de sustancias ilícitas. La autorización trinitense facilita que aviones como el MC?130J Combat Shadow o el P?8A Poseidon realicen vuelos de reconocimiento y operativos de interdicción sin necesidad de solicitar permisos de tránsito en cada paso, reduciendo tiempos críticos.
La decisión ha generado una nueva oleada de críticas por parte del gobierno venezolano, que la califica de “injerencia directa”. Caracas ha reiterado su postura de que la zona aérea caribeña debe permanecer libre de operaciones militares extranjeras, señalando que la medida puede escalar el conflicto latente entre ambos países. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores de Trinidad y Tobago, Dr. Amery Browne, defendió la medida como una respuesta soberana a una amenaza compartida y subrayó que la autorización es “estrictamente temporal y limitada a la lucha contra el narcotráfico”.
Además de la cooperación con EE.?U.?S., la medida abre la puerta a una mayor colaboración con agencias regionales como la Organización de Estados del Caribe (OECS) y la Caribbean Basin Security Initiative (CBSI). Se espera que la presencia militar sea discreta, con la infraestructura aeroportuaria adaptada para recibir aviones de gran envergadura sin afectar el tráfico comercial.
El acuerdo incluye la creación de un comité binacional que supervisará la ejecución de las operaciones, la vigilancia del cumplimiento de los estándares de seguridad civil y la elaboración de protocolos de emergencia. La primera misión conjunta está programada para principios de enero de 2026, con una fase piloto de tres meses que evaluará la efectividad de las intercepciones aéreas.