09/08/2026 07:45 - General
Según informa TyC Sports, el 1 de julio de 2026, en el estadio BMO Field de Toronto (Canadá), Portugal y Croacia protagonizaron un partido para el infarto que terminó 2-1 a favor de los lusos. Los goles válidos fueron anotados por Ivan Perisic, Cristiano Ronaldo (de penal) y Goncalo Ramos, pero la verdadera emoción llegó en los minutos finales de la prórroga.
Cuando el partido parecía irse a los penales, en el minuto 102, Croacia celebró el supuesto empate 2-2 tras una definición de Joško Gvardiol. Sin embargo, el árbitro noruego Espen Eskas recurrió al VAR para revisar la jugada.
Para quienes no están familiarizados con el fútbol moderno, el VAR (Video Assistant Referee o Árbitro Asistente de Video) es un sistema que ayuda a los árbitros a revisar jugadas dudosas usando tecnología. En este caso, lo que las cámaras de televisión no pudieron captar, lo hizo la tecnología del balón.
El balón oficial del Mundial 2026, llamado Trionda, cuenta con un sensor de movimiento (IMU) instalado dentro de uno de sus paneles. Este dispositivo recopila información detallada de cada contacto y la envía de inmediato al árbitro de video.
Al revisar la jugada, el sistema mostró en la pantalla un gráfico similar a un latido cardíaco: una línea plana que hizo un pico hacia arriba justo en el momento en que la pelota rozó la cabeza del jugador croata Igor Matanović. Ese leve toque, invisible a simple vista, dejó a Gvardiol en posición de fuera de juego (una regla que prohíbe a los atacantes aventajarse estando más cerca de la línea de gol que el último defensor cuando se pasa el balón), anulando el gol y decretando el final del encuentro.
El sistema utiliza 16 cámaras específicas que siguen las posiciones del balón y los jugadores hasta 50 veces por segundo, recopilando 29 puntos de datos por jugador por fotograma.
Los sensores alojados en el balón detectan cualquier contacto leve, optimizando el análisis de jugadas polémicas y ofreciendo precisión absoluta al árbitro.
Cristiano Ronaldo, una de las máximas leyendas del fútbol mundial, vivió una situación curiosa. Este mismo chip ya había sido protagonista en un partido de Portugal en el Mundial de Qatar 2022, pero en aquella oportunidad le quitó un gol. El astro portugués creyó haber cabeceado un centro de Bruno Fernandes contra Uruguay, pero el sensor de la pelota Al Rihla demostró que no hubo impacto en su cabeza. ¡Ahora, en 2026, la misma tecnología le dio la clasificación a su equipo!
Con este resultado, Portugal avanza a los octavos de final del torneo, donde se medirá con la selección de España en lo que promete ser un duelo histórico.
Alfredo S. Quiroga