04/08/2026 21:41 - Internacionales
Ceuta más allá de la crisis: la vida de una argentina en la ciudad fronteriza
Mientras el mundo observaba las imágenes del ingreso masivo de migrantes a Ceuta entre el 30 y 31 de julio de 2026, la vida cotidiana en esta ciudad española continuaba con su particular ritmo. Julieta Martinelli, una argentina nacida en Godoy Cruz, Mendoza, que migró por amor hace 17 años, brinda una perspectiva optimista y humana sobre lo que significa habitar este enclave en el norte de África.
Según informaron medios como Chequeado y la BBC, el pico de entradas se produjo tras una sentencia del Tribunal Supremo de España del 29 de junio de 2026, que limitó las denominadas "devoluciones en caliente" para quienes ingresan nadando. Esto derivó en la entrada de decenas de miles de personas y la promesa del gobierno de Pedro Sánchez de instalar una barrera marina. Sin embargo, Julieta asegura que "Ceuta es mucho más que lo que vimos en pantalla".
Una de las características que más celebra Julieta es la diversidad cultural. "Convivimos cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes, diaria y pacíficamente. Y con respeto, porque cada uno adopta en ciertas formas lo del otro", relata. En su academia de inglés, por ejemplo, durante el mes del Ramadán, se les otorga a los alumnos musulmanes unos minutos para que rompan su ayuno, mientras ellos respetan las festividades navideñas.
La argentina, que tiene una hija a quien los locales llaman "caballa" (como a los nacidos en Ceuta), destaca que en los colegios la integración es total: "Para mi hija, Rayan es Rayan, no es el niño musulmán". Además, señala que la ciudad está tan integrada que es habitual ver apellidos que mezclan ambas herencias, como "Mohamed Pérez".
En contraste con la sensación de inseguridad que recuerda de Argentina, Julieta resalta la tranquilidad de la ciudad. "Yo en 17 años jamás he sufrido ni un arrebato. Salgo a las 11 de la noche a pasear a mi perra y no tengo miedo. Poder dejarte el coche abierto, que no pasa nada, te da calidad de vida", comenta.
Su emprendimiento, una academia de inglés que abrió en 2013, refleja el respaldo de la comunidad. Hoy cuenta con 550 alumnos y 10 empleados, incluyendo a dos profesores argentinos que llegaron hace tres años buscando oportunidades en Europa. "Los ceutíes confiaron en mi proyecto y estoy superorgullosa del trabajo que venimos haciendo", asegura.
La situación que conmocionó al mundo a finales de julio de 2026 fue descrita por el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, como una "emergencia humanitaria". Se registraron picos de hasta 60.000 a 72.000 entradas en una sola noche, aunque muchas personas retornaron voluntariamente a Marruecos en los días posteriores.
Julieta vivió el episodio de cerca: "Lo primero que le dije a mi hija fue: 'Mami, no vienen con intenciones de hacernos daño'. Unos días antes había habido un goteo habitual, pero lo que pasó fue muy surrealista". Sobre los jóvenes que decidieron quedarse, comenta que "ven aquí una oportunidad" y rechaza que se haya sembrado odio entre la comunidad local, destacando la defensa pacífica de los barrios por parte de ceutíes de distintas religiones. España ha destinado alrededor de 25 a 30 millones de euros para la atención de menores no acompañados, según fuentes oficiales.
Ceuta no llega a los 19 km2, pero ofrece paisajes únicos. Julieta describe las Murallas Reales, la montaña conocida como "la Mujer Muerta" y el particular "Día de la Mochila" el 1 de noviembre, cuando todos van al monte a comer frutos secos. Aunque las playas no son de arena natural, salir de casa y ver el encuentro entre el Mar Mediterráneo y el Atlántico es, para ella, un lujo diario. "Es la Perla del Mediterráneo", concluye con orgullo.
Fuente original de la entrevista: LA NACION
Alfredo S. Quiroga