Un emocionante estudio reveló que nuestros amigos caninos no solo nos miran con tiernos ojitos, sino que sus cerebros pueden identificar diferentes expresiones humanas. A través de escáneres, científicos comprobaron que distinguen la felicidad de la neutralidad, y el miedo de la tristeza o el enojo, demostrando la profunda conexión.

Un vínculo más profundo de lo que imaginábamos

Según informaron el 10 de agosto de 2026 investigadores de la Universidad de Viena, nuestros perros no solo nos alegran la vida, sino que también leen nuestras emociones de manera sorprendentemente detallada. El estudio, publicado en la revista iScience, reveló que el cerebro canino puede distinguir caras felices de neutras, e incluso diferenciar emociones negativas como el miedo de la tristeza o el enojo.

La doctora Laura Cuaya, coautora del estudio, destacó que esta es la primera demostración de que el cerebro de un perro puede distinguir entre emociones de la misma valencia, es decir, que no agrupa todas las emociones negativas en una sola categoría, sino que las procesa de manera diferenciada.

El experimento con escáneres MRI

Para llegar a estas conclusiones, el equipo trabajó con perros de compañía, en su mayoría border collies, que fueron entrenados para permanecer quietos, despiertos y sin sujeción dentro de un escáner de resonancia magnética (MRI).

  • Primera fase: Se analizaron 8 perros mostrándoles 5 series de caras felices y 5 de caras neutras. Se detectó mayor actividad cerebral en zonas de procesamiento visual, social y de recompensa ante las caras felices.
  • Segunda fase: Con 12 perros, se mostraron caras con expresiones de felicidad, tristeza, miedo y enojo. Usando aprendizaje automático, se comprobó que el cerebro distingue lo feliz de lo negativo, y dentro de lo negativo, logra separar el miedo de la tristeza y el enojo.

El primer autor del estudio, el doctor Raúl Hernández Pérez, sugirió que diferentes expresiones negativas podrían gatillar respuestas distintas en los perros porque representan diferentes tipos de amenazas o situaciones para ellos.

La estrategia de los 'ojos de cachorro'

Para entender la magnitud de este hallazgo, es clave recordar una investigación previa publicada el 19 de octubre de 2017 en Scientific Reports por la Universidad de Portsmouth. En aquel entonces, los científicos analizaron a 24 perros y descubrieron que los caninos producen más movimientos faciales, como levantar las cejas internas para hacer sus ojos más grandes, cuando los humanos les prestan atención.

La profesora Bridget Waller, experta en psicología evolutiva, indicó que estos hallazgos nos muestran cómo la domesticación cambió a los perros para que fueran más comunicativos con nosotros, adaptándose a nuestras reacciones.

Implicancias prácticas para el día a día

Los investigadores señalan que entender cómo procesan nuestras emociones tiene aplicaciones maravillosas. Por ejemplo, la doctora Cuaya mencionó que expresar felicidad al entrenar a un perro podría facilitar su proceso de aprendizaje, ya que su cerebro está atento a nuestras señales positivas.

Aunque los perros podrían necesitar información adicional, como el lenguaje corporal, para distinguir entre el enojo y la tristeza, está claro que nuestra conexión es bidireccional. Ellos nos observan, nos leen y se adaptan a nosotros, reafirmando que son nuestros más leales y empáticos compañeros.

Fuentes consultadas: The Guardian (2026) y The Guardian (2017).