El regulador británico Ofgem confirmó un nuevo aumento del tope de precios de la energía, que regirá desde octubre de 2026. El hogar típico pagará £1.723 al año, el valor más alto desde 2023. La suba responde al encarecimiento global del gas y la electricidad, agravado por el conflicto con Irán.

El tope de precios de la energía en Gran Bretaña volverá a subir a partir de octubre de 2026, según anunció el regulador Ofgem este miércoles. El nuevo límite, que aplica a unos 22 millones de hogares con tarifas variables, será de £1.723 al año para un hogar típico que consume gas y electricidad, lo que representa un aumento del 4% respecto del tope vigente entre julio y septiembre, de £1.663.

Este es el segundo incremento en tres meses, tras la suba del 13% aplicada en julio, y coloca el tope en su nivel más alto desde 2023. La medida impactará de lleno en los bolsillos de millones de familias británicas, que ya vienen sufriendo una escalada sostenida de los costos energéticos.

¿Por qué sube la energía?

La causa principal, según Ofgem, es el aumento de los precios globales de la energía, impulsado por la guerra contra Irán y la consiguiente volatilidad en los mercados internacionales de gas y electricidad. El Reino Unido, que depende en gran medida de las importaciones de gas, traslada directamente esos costos a los consumidores.

El tope de precios, que se revisa cada tres meses, limita el precio máximo por unidad de energía y el cargo fijo diario que pueden cobrar las compañías. Sin embargo, no limita la factura total: si el hogar consume más, paga más.

Nuevas tarifas desde octubre

Desde el 1 de octubre de 2026, las tarifas unitarias quedarán así:

ConceptoTarifa anteriorNueva tarifa
Electricidad (por kWh)26.11 peniques26.32 peniques
Gas (por kWh)7.33 peniques7.97 peniques
Cargo fijo diario de gas29.04 peniques29.68 peniques
Cargo fijo diario de electricidad57.19 peniques54.83 peniques

El cálculo del tope se basa en un uso anual estimado menor al de períodos anteriores. Si se aplicara la metodología previa, el tope habría sido de £1.940,69 al año, una cifra considerablemente más alta.

Reacciones y demandas

Las organizaciones de consumidores y sindicatos no tardaron en manifestar su rechazo. Clare Moriarty, de Citizens Advice, calificó la situación como una “erosión implacable del nivel de vida”. Por su parte, Paul Nowak, secretario general del TUC (Trades Union Congress), pidió un impuesto sobre los beneficios bancarios y mayores impuestos a las empresas energéticas para financiar ayudas a los hogares más vulnerables.

Simon Francis, coordinador de la End Fuel Poverty Coalition, advirtió que muchas familias están reduciendo su consumo por falta de dinero: “1 de cada 10 hogares salta comidas calientes para poder pagar la factura”. Según una encuesta de esa coalición, más de un tercio de los hogares bajó la temperatura de la lavadora o de los radiadores desde 2023, y un quinto se acuesta temprano o calienta una sola habitación en climas fríos.

El gobierno defiende su plan

La secretaria de Energía, Miatta Fahnbulleh, defendió las medidas del gobierno laborista: la eliminación del IVA en la electricidad y un descuento de £150 en las facturas que se aplicará en abril. También destacó el plan de energía limpia para reducir la dependencia del gas importado.

Sin embargo, el Partido Conservador criticó la gestión, atribuyendo la suba a los costes de red y al equilibrio del mercado por el aumento de las renovables.

Comparativa con años anteriores

El hogar típico pagará £350 más al año que en 2024, lo que evidencia la fuerte presión inflacionaria que viene soportando el consumo energético en el país. Aproximadamente un tercio de los hogares con tarifas fijas no se verá afectado por este cambio, pero el resto deberá afrontar el nuevo tope.

La situación refleja un escenario complejo para el invierno que se avecina, con precios altos y una demanda estacional que suele dispararse. Las organizaciones sociales ya piden al gobierno medidas adicionales de alivio antes de que comience la temporada de frío.