Una votación vinculante en la conferencia anual de Brighton puso al Partido Verde de Inglaterra y Gales en el ojo de la tormenta. Al definir el sionismo como una forma de racismo, la formación no solo fracturó su relación con los Verdes europeos, sino que provocó una respuesta tajante de Israel y denuncias penales en el Reino Unido.

El escenario político británico y europeo entró en shock tras la decisión del Partido Verde de Inglaterra y Gales. Durante su conferencia anual en Brighton, la militancia aprobó una moción que redefine el sionismo como un "proyecto político etnonacionalista" y una forma de racismo.

El núcleo del conflicto: La política aprobada aboga por la eliminación de la solución de dos estados, proponiendo en su lugar la creación de un único estado palestino democrático en toda la Palestina histórica con igualdad de derechos.

Los números de la discordia

La votación, aunque vinculante, dejó al descubierto una profunda grieta entre la base militante y sus representantes parlamentarios. De hecho, cuatro de los cinco diputados del partido votaron en contra.

Posición Votos
A favor de la moción 1.022
En contra de la moción 813

Reacciones internacionales y sanciones

El impacto fue inmediato y agresivo. Las respuestas no se hicieron esperar en el tablero geopolítico:

  • Israel: El Ministerio de Asuntos Exteriores prohibió la entrada al país al líder del partido, Zack Polanski, acusando a la formación de legitimar el terrorismo y adoptar la ideología de Hamás.
  • Alemania: El colíder de los Verdes alemanes calificó la medida de "intolerable e inaceptable", asegurando que vulnera el derecho de Israel a existir.
  • Unión Europea: El Partido Verde Europeo rechazó la moción por contravenir su política oficial de apoyo a dos estados.

Denuncias penales y crisis interna

En el Reino Unido, la situación escaló al plano judicial. Un grupo de diputados del Partido Laborista presentó denuncias ante la policía de Sussex y la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos para investigar posibles delitos antisemitistas cometidos durante la conferencia.

Mientras tanto, la diputada Ellie Chowns cuestionó la representatividad del resultado, señalando que solo participó el 0,4% de la membresía total. Por su parte, Zack Polanski, quien es judío, intentó diferenciar la crítica al Estado israelí del antisemitismo, asegurando que no aceptará la exclusión de ningún miembro por su fe.


Fuente: IMAGO