Andrew Fedyk, DJ del dúo Loud Luxury, y su pareja Madeleine White denuncian la muerte de su perro Dunkin durante un entrenamiento en Los Ángeles. Acusan al entrenador de negligencia extrema y exigen reformas legales para proteger a los animales. La historia, que se volvió viral, expone fallas en la regulación del hospedaje canino.

La historia de Dunkin, un perro de raza Boyero de Berna de 2 años, conmueve a las redes sociales y enciende un debate sobre la protección animal en Estados Unidos. Su dueño, el DJ canadiense Andrew Fedyk, conocido por ser la mitad del dúo de música electrónica Loud Luxury, y su pareja, la creadora de moda Madeleine White (con 5.2 millones de seguidores en TikTok), denunciaron que su mascota murió el 26 de agosto durante una sesión de entrenamiento en un parque de Los Ángeles, en medio de una ola de calor histórica.

La pareja, que recientemente celebró el nacimiento de su hija, nacida prematura en junio y que pasó tres meses en la unidad de cuidados intensivos neonatales, había viajado a Portugal. Para asegurarse de que sus dos perros, Dunkin y Poutine, estuvieran bien cuidados, pagaron 4,500 dólares por cada uno a Smart Dogs Training, un servicio de hospedaje y entrenamiento de un mes dirigido por Jeff Todd.

La versión del entrenador

Según Todd, Dunkin mostró signos de agotamiento por calor durante el entrenamiento. Fue trasladado a otra instalación, pero murió en tránsito. Sin embargo, la pareja asegura que ni Todd ni su asistente los contactaron cuando el perro enfermó, y que no buscaron atención veterinaria. Además, los AirTags de ambos perros fueron desactivados entre las 9 y 10 de la mañana, y su última ubicación registrada fue el parque donde se realizaba el entrenamiento.

El estado de Poutine

Cuando la cuidadora habitual de los perros fue a recoger a Poutine, la encontró en mal estado: no comía, no bebía, jadeaba y gemía. Requirió enfriamiento con toallas para recuperarse. La pareja cree que hubo negligencia extrema y que la vida de su otro perro también estuvo en peligro.

Investigación y testimonios

L.A. Animal Services confirmó una investigación activa sobre Todd y su negocio. Sin embargo, la policía local señaló que es difícil probar malicia o intención, ya que bajo la ley de California los perros son considerados propiedad personal. Esto significa que el enjuiciamiento penal requiere demostrar malicia e intención, un estándar muy alto.

La pareja compartió su historia en TikTok, y más de una docena de personas se comunicaron con ellos con quejas similares contra Smart Dogs Training: perros emocionalmente afectados, demacrados, y al menos tres casos de muerte (aunque no verificados de forma independiente por Rolling Stone).

“Justice looks like this man going to jail. And making sure that this never happens to anyone else ever again.”

Andrew Fedyk

Madeleine White, por su parte, expresó: “We would never have chosen to be the figurehead for change in this industry. We just want our dog back. But if we can use his name and all the best things about him to incite change and real reform, then I will be happy that he has gotten just a little bit of justice for what happened to him.”

Un llamado a la reforma

Más allá de la búsqueda de justicia para Dunkin, la pareja exige reformas legales: la creación de una agencia reguladora estatal que inspeccione las instalaciones de hospedaje canino y leyes más estrictas contra la crueldad animal. Su historia ha puesto de relieve un vacío legal que deja a miles de mascotas en riesgo.

Dunkin era un perro amigable, obsesionado con las personas, los niños y correr en la playa. White incluso cree que Dunkin detectó su condición médica (preeclampsia) antes del diagnóstico, ya que ladraba y ponía su cabeza en su pecho hasta que ella se sentaba. Su muerte, en lugar de ser un final, se ha convertido en un motor de cambio.

Fuente: Rolling Stone, artículo de CT Jones, publicado el 3 de septiembre de 2026.