30/07/2026 09:51 - Economia
Según informaron medios como Ámbito, Infobae y MDZol, la inversión bruta interna registró una caída del 7,6% en el primer semestre del año. Aunque el escenario actual presenta desafíos, la historia económica y los proyectos en marcha auguran un horizonte de oportunidades.
El IBIM es un indicador que mide la evolución de la inversión en maquinaria, equipos y construcción a nivel nacional. Según la estimación de Orlando Ferreres & Asociados (OJF) difundida el 30 de julio de 2026, el índice de junio fue 6,2% inferior al del año anterior, acumulando una contracción de 7,6% en el primer semestre respecto a 2025. Medida en dólares, la inversión alcanzó los USD 7.464 millones en junio, equivalentes al 17,2% del PBI desestacionalizado.
| Sector | Variación interanual (Junio 2026) | Acumulado 1er Semestre |
|---|---|---|
| Maquinaria y Equipos (Total) | -11,2% | -12,2% |
| Equipos Nacionales | -9,5% | - |
| Equipos Importados | -12,7% | - |
| Construcción | +0,4% | -1,7% |
El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) es un marco normativo diseñado para atraer inversiones de gran escala a sectores estratégicos. A pesar de la caída general, el RIGI muestra un panorama sumamente alentador con 19 proyectos aprobados que representan una inversión comprometida de USD 36.424 millones y la generación estimada de 61.123 empleos directos e indirectos.
Además, el gobierno mantiene 24 proyectos en evaluación que implican inversiones por USD 111.500 millones y podrían sumar 137.522 puestos de trabajo si obtienen la aprobación. La mayor parte de las iniciativas corresponde al sector minero (10 proyectos), seguido por petróleo y gas (5), energía (2), siderurgia (1) e infraestructura (1). Este flujo de capital extranjero es una semilla fundamental para el desarrollo a largo plazo.
Según un análisis del profesor Lucas Pussetto del IAE Business School, la inversión del primer trimestre quedó un 3% por debajo del último trimestre de la gestión anterior, y el pico histórico de inversión data de 2017. Sin embargo, procesos de estabilización comparables en Chile (1975) e Israel (1985) muestran un patrón consistente: la inversión privada no lidera la recuperación, la sigue.
El uso de la capacidad instalada se ubicó en 58,4% en mayo, lo que significa que muchas empresas aún tienen margen para aumentar su producción sin necesidad de nuevas maquinarias inmediatamente. Con la baja de la inflación, la acumulación de reservas y las reformas estructurales en marcha, las condiciones para un futuro despegue inversor se están consolidando. Cuando el entorno institucional y la demanda convergen, la inversión termina superando ampliamente los niveles previos a la crisis, prometiendo un crecimiento sostenido para Argentina.
Alfredo S. Quiroga