El dólar mayorista opera este miércoles 19 de agosto nuevamente cerca de los $1.500, un nivel que se ha convertido en una referencia clave para el mercado durante las últimas semanas. La cotización se ubica en $1.497,50, mientras las tasas de interés vuelven a mostrar tensión en un escenario marcado por una mayor coordinación entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro para administrar la liquidez y contener la volatilidad cambiaria.
El tipo de cambio mayorista sube $2,50 hasta los $1.497,50, apenas por debajo de la barrera de los $1.500, y queda un 24,7% por debajo del techo formal de la banda cambiaria, que este martes se ubicó en $1.866,27.
Cotizaciones del día
- Oficial (Banco Nación)$1.515
- Mayorista$1.497,50
- Blue$1.565
- MEP$1.524,18
- CCL$1.578,46
- Tarjeta$1.969,50
Datos del 19/08/2026 al mediodía.
Datos clave
- Inflación julio: 2,1%
- Riesgo país: 506 puntos (máximo en 2 meses)
- Reservas: US$49.592 millones
- Compras diarias BCRA (agosto): US$33 millones
- Deuda en bonos dollar-linked (desde abril): US$11.000 millones
Una estrategia de triple objetivo
La estrategia oficial busca sostener simultáneamente tres objetivos: evitar una aceleración del dólar, administrar las tasas de interés en pesos y continuar acumulando reservas. Sin embargo, el equilibrio entre esas variables empieza a ser seguido con mayor atención por los operadores, especialmente ante el impacto que las intervenciones tienen sobre la liquidez del sistema financiero.
La consultora 1816 señaló que la decisión de "marcar" los $1.500 como techo de corto plazo también tuvo consecuencias sobre los activos argentinos: "Afectó la dinámica de la deuda en dólares", que mostró un desempeño negativo frente a otros mercados emergentes. El efecto se observa también en el riesgo país, que volvió a acercarse a los 500 puntos básicos en medio de la caída acumulada de los bonos soberanos.
Tasas más altas, la contracara
Uno de los principales efectos de la estrategia aparece en el mercado de pesos. La liquidez volvió a encarecerse, algo que comenzó a reflejarse en las tasas de caución, repo y colocaciones bancarias. La tensión expone uno de los dilemas del programa económico: mantener suficientes pesos en el sistema para evitar una escalada de las tasas, sin generar un exceso de liquidez que pueda trasladarse a una mayor demanda de dólares.
En este esquema, el Ministerio de Economía comenzó a tener una participación más activa. En la última licitación de deuda de julio, el Tesoro captó alrededor de $4 billones por encima de los vencimientos, pero evitó transferir inmediatamente la totalidad de esos fondos al BCRA, dejándolos en cuentas bancarias para administrar la liquidez.
"La complejidad del esquema tiene un costo directo: la opacidad genera confusión entre los propios operadores del mercado, que no logran distinguir si el objetivo es restringir la liquidez, empinar la curva de pesos, defender el tipo de cambio o las tres cosas simultáneamente", alertó Outlier.
El BCRA desacelera la compra de reservas
El Banco Central redujo significativamente su ritmo de compras de divisas durante agosto: luego de adquirir un promedio cercano a US$103 millones diarios en julio, las compras se redujeron a aproximadamente US$33 millones por jornada. La menor participación compradora reduce una fuente adicional de demanda en el mercado oficial y contribuye a contener la cotización, pero desacelera la acumulación de reservas.
El costo de sostener el ancla
Según la consultora Quantum Finanzas, el Tesoro emitió, desde abril, títulos ajustables por tipo de cambio oficial por un equivalente a casi US$11.000 millones, haciendo que el stock de deuda en esos bonos se multiplicara casi por cuatro. El Estado ofrece a los grandes grupos financieros importantes ganancias en pesos con la garantía de que, si el dólar sube, no perderán.
En paralelo, el Ministerio de Economía habilitó a empresas que no generan ingresos en moneda extranjera a tomar créditos en dólares, con el tope del 15% de los depósitos. La medida busca volcar divisas al mercado para bajar la cotización, pero significa divisas que deberán devolverse con intereses en el futuro.
Las consultoras LCG recordaron que "la administración del tipo de cambio es una de las herramientas fundamentales del Gobierno para apoyar el proceso de desinflación", aunque la inflación de julio fue del 2,1% y cortó tres meses de desaceleración.
Bausili ratificó el sesgo contractivo de la política monetaria, y señaló que se buscará converger a la inflación internacional, con una inflación de agosto proyectada en torno al 1,8%.