La crisis del sector textil argentino suma un nuevo capítulo: IGT33 S.A., la sociedad detrás de las marcas de indumentaria masculina Rever Pass y Be Rebel, entró en concurso preventivo de acreedores. La firma, con más de 40 años de historia, presentó un pasivo superior a los $7.000 millones y registró pérdidas por $4.365 millones en el ejercicio 2025.
Una crisis que se profundizó en dos años
Según consta en el expediente judicial, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°18 abrió formalmente el concurso el 14 de julio de 2026. La presentación revela un deterioro acumulado desde 2024, con una caída de ventas del 24% en moneda constante: pasaron de $15.475 millones en 2024 a $11.814 millones en 2025.
La ganancia bruta se derrumbó de $8.962 millones a $5.678 millones, mientras que los gastos de comercialización y administración treparon a $8.567 millones. El resultado financiero aportó otros $1.200 millones negativos. La pérdida final del ejercicio fue de $4.365 millones, frente a un rojo de $515 millones en 2024: casi se multiplicó por nueve.
El detalle de la deuda
- Deuda bancaria: $3.276 millones
- Banco Nación: $2.264 millones
- Banco Provincia: $866 millones
- Deuda fiscal: $975 millones
- Obligaciones previsionales: $1.725 millones
- Cheques rechazados: 65 cheques por $300 millones
El impacto de Shein y Temu en la industria local
Uno de los argumentos centrales del escrito judicial apunta a la asimetría competitiva con las plataformas internacionales de venta directa como Shein y Temu, que llegan al consumidor sin mantener estructura física en el país. Las marcas locales, en cambio, absorben gastos de locales, personal, cargas sociales, impuestos y logística.
"Cuando se abre la importación, empezamos la readaptación, porque Rever Pass no deja de ser una marca que compite con el mercado internacional. Es una carrera muy desventajosa", explicó Pablo Sonne, CEO de la compañía.
La firma también señaló que durante 2025 el costo del crédito llegó a niveles cercanos al 100% anual, y que el cambio en los hábitos de compra erosionó la rentabilidad de los locales en shoppings, cuyos alquileres y expensas dejaron de ser sostenibles. Esto llevó a cerrar puntos de venta en centros comerciales y la Costa Atlántica.
El plan de reconversión
La estrategia para intentar superar la crisis es pasar de una matriz predominantemente productiva a otra que combine producción local con importación de productos terminados, para reducir costos y competir en precio. La empresa aún sostiene una estructura de más de 100 trabajadores, 13 locales comerciales y una planta industrial propia en Ricardo Rojas, partido de Tigre.
La cesación de pagos se formalizó el 16 de mayo de 2026, cuando la empresa no pudo afrontar compromisos con trabajadores desvinculados. En los últimos meses, los salarios se pagaron en dos etapas y caducaron planes de financiación fiscal.
Un sector en caída libre
Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en apenas doce meses desaparecieron 330 establecimientos del sector y se perdieron 15.468 puestos de trabajo formales.
A pesar del escenario, Sonne se mostró optimista: "Si bien el escenario sigue siendo muy competitivo, estamos siendo muy optimistas con la colección de verano. Fuimos optimizando proveedores y la propuesta será muy buena, con precios muy competitivos".
Los acreedores tienen tiempo hasta el 23 de septiembre de 2026 para presentar sus pedidos de verificación. El informe individual está previsto para noviembre, la resolución verificatoria para diciembre y el informe general llegará en febrero de 2027.