La bolsa de Nueva York cerró en territorio negativo este jueves 20 de agosto de 2026, con el Dow Jones perdiendo un 1,31% hasta los 52.762,30 puntos, el S&P 500 retrocediendo un 0,86% a 7.641,66 puntos y el Nasdaq Composite depreciándose un 1% hasta los 26.067,17 puntos. La jornada estuvo dominada por la combinación de un petróleo en alza y una nueva suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro, que volvieron a poner la lupa sobre la inflación y la salud de la economía estadounidense.
El detonante principal fue el anuncio del presidente Donald Trump de lanzar una “guerra económica” contra Irán, que describió como la “operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”. En su cuenta de Truth Social, Trump advirtió que cualquier nación que brinde ayuda a Teherán enfrentará “tremendas consecuencias económicas”, mencionando el contrabando de petróleo, las casas de cambio y las empresas fachada como objetivos de la nueva ofensiva.
Esta escalada retórica impulsó los precios del crudo a niveles no vistos en semanas. El barril de Brent, referencia internacional, subió un 2,1% hasta los US$93,55, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 2,8%, cotizando en torno a los US$86,76. El avance semanal del petróleo ya supera el 7%, reavivando el temor a que el encarecimiento de la energía presione los precios al consumidor.
El repunte de los bonos del Tesoro: un alivio efímero
El miércoles, el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció que al menos duplicará sus recompras de deuda pública a largo plazo, pasando de US$2.000 millones a US$4.000 millones por operación a partir del 9 de septiembre. La medida provocó una caída inmediata de los rendimientos, especialmente en los vencimientos largos: el bono a 30 años retrocedió 9,1 puntos básicos, alejándose de máximos de casi dos décadas.
Sin embargo, la calma duró poco. Este jueves, los operadores retomaron la venta de bonos y el rendimiento a 30 años volvió a subir 4,6 puntos básicos, hasta el 5,24%. El rendimiento de referencia a 10 años también avanzó hasta 4,70%, desde el 4,65% previo. El factor que exacerbó la preocupación fue la noticia de que la deuda total de EE.UU. superó los US$40 billones, un récord que encendió las alarmas fiscales.
“Basándonos en los salarios promedio, un trabajador estadounidense tardaría más de 615 millones de años en ganar el equivalente a la deuda nacional de Estados Unidos”, señaló Dan Coatsworth, jefe de mercados de AJ Bell, quien añadió que solo los intereses ascienden a alrededor de US$1 billón al año.
La Fed y el fantasma de nuevas subas de tasas
Las minutas de la reunión de la Reserva Federal de julio, publicadas el miércoles, añadieron más leña al fuego. El banco central mantuvo las tasas sin cambios en esa ocasión, pero la votación fue de 9 a 3: tres presidentes regionales (Beth Hammack de Cleveland, Neel Kashkari de Minneapolis y Lorie Logan de Dallas) votaron a favor de un aumento de un cuarto de punto.
Las actas mostraron que “muchos” funcionarios consideran probables futuras subas si la inflación no cede, y que “la mayoría” respaldó la decisión de julio. Además, varios participantes señalaron que la escalada del conflicto en Medio Oriente “ensombrece significativamente” las perspectivas inflacionarias, con posibles efectos en las cadenas de suministro.
Todas las miradas están ahora puestas en la reunión anual de banqueros centrales en Jackson Hole, Wyoming, donde se espera que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, ofrezca pistas sobre el futuro de la política monetaria.
El día después del anuncio de Trump
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, restó importancia a las amenazas y las calificó de “distracción de la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y el aumento vertiginoso de los intereses”. En su cuenta de X, Araghchi advirtió que “insistir en políticas fallidas solo traerá más derrota”.
En el plano corporativo, Walmart se desplomó un 9%, a pesar de que sus resultados trimestrales cumplieron o superaron las expectativas de ingresos. La decepción vino por la guía financiera: la compañía reiteró pronósticos pasados en lugar de elevarlos, lo que no conformó a los inversores.
En contraste, Deere subió un 7,3% tras elevar el límite inferior de su previsión de beneficios netos para 2026 y registrar su primer aumento trimestral en ganancias en casi tres años. Moderna, que había tenido una jornada histórica el miércoles con una suba de hasta 178% por los resultados de su vacuna de ARNm contra el melanoma, devolvió parte de esas ganancias y cayó un 23%.
En el mercado cambiario, el dólar se debilitó frente al euro, que avanzó a 1,1678 dólares, y frente a la libra esterlina, que subió a 1,3636 dólares. Frente al yen japonés, en cambio, se fortaleció hasta 158,91 unidades, en medio de expectativas de que la Fed deba sostener tasas elevadas.
Asia y Europa: reacciones mixtas
En Asia, las acciones repuntaron gracias al buen desempeño del miércoles de gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft y Amazon. Seúl saltó casi un 6%, con la fabricante de chips SK Hynix disparándose un 12,7% tras anunciar una recompra de acciones por US$29.000 millones, mientras que Samsung avanzó más de un 9%. Las tecnológicas también empujaron a Tokio más de un 1% al alza.
En Europa, en cambio, los mercados cerraron mayormente en rojo: el CAC 40 parisino cayó un 0,6%, el DAX alemán retrocedió un 0,4% y el FTSE 100 londinense cerró prácticamente estable. Según Jim Reid, analista de Deutsche Bank, las bolsas europeas “estuvieron más expuestas a la última suba de los precios de la energía” que al alivio del anuncio del Tesoro.
El índice de volatilidad VIX, considerado el “indicador del miedo” de Wall Street, subió con fuerza, casi un 7%, reflejando el nerviosismo reinante entre los inversores.