El presidente de EE.UU. abordó el Air Force One frente a las cámaras, pero fue trasladado oculto en un camión de catering a un avión militar menor. La Casa Blanca utilizó a periodistas y personal como señuelos ante un posible ataque con misiles desde Irán, revelando una operación digna de Hollywood.

Una maniobra digna de Hollywood

El pasado 8 de julio de 2026, tras la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó una escena que parece sacada de una película de espías. Según informaron medios internacionales como BBC Mundo y CNN en Español, los servicios de inteligencia detectaron una amenaza creíble de Irán para derribar su avión, lo que obligó a orquestar un plan de distracción de tres actos.

El cambiazo en tres pasos

Acto 1: Trump anunció que regresaría en el antiguo Air Force One (de color celeste y blanco) en lugar del nuevo Boeing 747-8 valorado en 400 millones de dólares que le fue regalado por Qatar. El mandatario alegó que lo hacía por nostalgia y para que las tropas en Reino Unido pudieran ver la nueva aeronave. Sin embargo, el avión regalado carecía de las completas contramedidas defensivas, como la tecnología láser para cegar misiles, que posee el modelo anterior.

Acto 2: Una vez a bordo del viejo Air Force One frente a las cámaras, Trump fue trasladado en secreto mediante un camión de catering a un avión militar más pequeño, un C-32A (un Boeing 757 modificado). El secretario de Defensa, Pete Hegseth, subió por separado para que el vuelo pareciera normal. El antiguo Air Force One despegó con periodistas y personal de la Casa Blanca como señuelos, a quienes se les ordenó mantener las persianas de las ventanas cerradas sin saber que el presidente no estaba a bordo.

Acto 3: Al llegar a la base de la Real Fuerza Aérea en Mildenhall, Reino Unido, Trump regresó subrepticiamente al viejo Air Force One y bajó las escaleras para las cámaras. Finalmente, abordó el nuevo avión donado por Qatar para completar su viaje de regreso a Washington.

La amenaza de Irán y el riesgo para la prensa

El episodio se produjo un día después de que Estados Unidos reanudara los bombardeos contra Irán tras el fracaso de las negociaciones de paz. La operación revela la gravedad de la amenaza iraní, contrastando fuertemente con las declaraciones previas de Trump, quien había asegurado que las capacidades militares y antiaéreas de Irán habían sido diezmadas. Análisis de El País destacan que el uso de reporteros y funcionarios como señuelos involuntarios plantea serias dudas sobre las medidas de seguridad para el personal y la transparencia de la administración.