El académico británico Jason Arday, de 41 años, fue encontrado sin vida este viernes en su casa de Battersea, al sur de Londres. La noticia sacude al mundo académico y reabre el debate sobre la presión mediática y las acusaciones de plagio que lo llevaron a renunciar a su cargo en la Universidad de Cambridge.

Una vida marcada por la superación y la polémica

Jason Arday, quien en 2023 se convirtió en el profesor negro más joven de la historia de la Universidad de Cambridge, fue hallado muerto este viernes 14 de agosto de 2026 en una vivienda del barrio de Battersea, en el sur de Londres. La Policía Metropolitana informó que recibió una llamada del Servicio de Ambulancias de Londres tras el aviso de un hombre inconsciente en el interior de una casa. Tenía 41 años y deja esposa y dos hijos.

Según el comunicado policial, "por el momento, su muerte se considera inesperada, pero no se cree que haya sido sospechosa", lo que sugiere que Arday se habría quitado la vida. La identidad fue confirmada por la vicerrectora de la Universidad de Cambridge, Deborah Prentice, quien expresó: "Estamos profundamente apenados al enterarnos de esta trágica noticia. Enviamos nuestras más sinceras condolencias a la familia y los amigos de Jason Arday en este momento increíblemente difícil".

"Fue víctima de una campaña de abuso continuado durante más de tres años desde su nombramiento en Cambridge por aquellos que movieron cielo y tierra en su intento por desacreditarlo", denunció la familia en un duro comunicado.

El escándalo de plagio que lo llevó a renunciar

Arday presentó su dimisión el 5 de agosto de 2026, tanto de su puesto como profesor de Sociología de la Educación como de su condición de fellow en Jesus College, poco después de que la universidad anunciara una investigación sobre las acusaciones de plagio en su tesis doctoral y otros trabajos académicos. También se cuestionaron aspectos de su currículum y algunos de sus logros personales.

Las acusaciones fueron impulsadas por Nathan Cofnas, un académico estadounidense autodefinido como "realista racial", que fue desvinculado de Cambridge en 2024 en medio de acusaciones de racismo. Cofnas afirmó haber sometido el trabajo de Arday a un software de detección de plagio, encontrando que "muchos pasajes se han copiado con una edición mínima, conservando a veces errores de corrección de estilo de la fuente original".

En una entrevista con The Times, Arday admitió haber cometido "errores" académicos, pero aseguró que estaba siendo injustamente "presentado como un mentiroso, un fantasioso y un fraude académico". Sostuvo que la campaña para destituirlo estaba "motivada por cuestiones raciales" y que se había convertido en el blanco de las críticas a las políticas de diversidad, igualdad e inclusión (DEI).

Una historia de superación personal

La historia de Arday era considerada inspiradora. Diagnosticado con autismo y retraso generalizado del desarrollo, no pudo hablar hasta los 11 años ni aprendió a leer ni a escribir hasta los 18. Sin embargo, logró obtener dos másteres y un doctorado en Estudios de la Educación, convirtiéndose en uno de los cinco catedráticos afrodescendientes de Cambridge en el momento de su nombramiento.

Su faceta deportiva también fue cuestionada. Arday afirmaba haber corrido 600 millas (965 km) en seis días, pero ante la consulta de The Guardian tuvo que rectificarse: aclaró que, debido a la carga física, cubrió los casi 1.000 km en doce días. También se destacó que corrió 30 maratones en 35 días, los últimos nueve con una fisura en el peroné, un logro que el tenista Andy Murray había elogiado públicamente.

Reacciones y debate sobre la presión mediática

La noticia de su muerte provocó conmoción en internet y críticas hacia los medios británicos. El periodista Lewis Goodall escribió en X: "Una buena parte de los medios británicos debería hacerse algunas preguntas serias sobre si el tono y el volumen de la cobertura que dieron a este hombre fue mínimamente proporcional".

Jo Maugham, directora ejecutiva de The Good Law Project, que apoyó a Arday, declaró que personas cercanas a él "habían estado advirtiendo a los medios de que esto era un riesgo". La secretaria de Educación del Reino Unido, Lucy Powell, dijo estar "profundamente conmocionada y apenada" y pidió dar privacidad a la familia.

La Universidad de Cambridge, que inicialmente respaldó a Arday calificando las acusaciones como una "vil campaña para socavar su credibilidad", abrió una investigación independiente sobre su nombramiento. Las universidades de Durham y Glasgow también investigaban las circunstancias de sus cargos académicos.

La familia de Arday concluyó su comunicado con un mensaje desgarrador: "Esa campaña de desinformación fue demasiado para Jason, un hombre amable que siempre quería sacar lo mejor de cada uno".