El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a poner su atención en la península de Corea. En un giro inesperado, confirmó que se reunirá con el líder norcoreano Kim Jong-un antes de que termine 2026, al tiempo que ordenó reducir la participación estadounidense en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, los Ulchi Freedom Shield, que finalizarán el viernes 21 de agosto, seis días antes del cierre previsto.
La decisión se conoce en el medio de la guerra que Estados Unidos libra contra Irán y tras el fracaso de Trump en su primer mandato por desmantelar el programa nuclear de Corea del Norte. Ahora, Kim Jong-un posee un arsenal que estimaciones sitúan entre 80 y 120 armas nucleares, según el ministro de Defensa surcoreano Ahn Gyu-back, mientras Trump asegura que el régimen tiene 57 artefactos 'muy potentes'.
Ejercicios militares recortados y tensión aliada
Las maniobras, que comenzaron el 17 de agosto y debían extenderse hasta el 27, se centrarán solo en la fase defensiva. Es la primera vez que se acortan unas maniobras de esta magnitud una vez iniciadas, por orden estadounidense. Según el Estado Mayor Conjunto surcoreano, la decisión fue a propuesta de Washington.
El ministerio surcoreano de Exteriores, Cho Hyun, afirmó que la orden presidencial busca tres objetivos: presionar a Seúl para atender reclamos económicos, enviar una señal a Pyongyang y ayudar a EE.UU. a romper el estancamiento con Irán. La presidencia surcoreana ha dicho que sí ha participado en los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego en el estrecho de Ormuz y negocia contribuciones prácticas y militares.
Además, la tensión se incrementa por el compromiso surcoreano de invertir 350.000 millones de dólares en Estados Unidos, de los cuales la mitad está destinada a la industria naval. Seúl no explica la demora en ejecutar esos fondos, mientras Washington recrimina la negativa de Corea del Sur a sumarse a la 'desnuclearización' de Irán.
Trump defiende su relación con Kim
El pasado domingo, Trump publicó en su red Truth Social que tiene una 'muy buena relación' con Kim Jong-un y que le ha pedido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, reducir la presencia en los ejercicios. La misma la comunicación fue complementada con el lunes, cuando afirmó que Kim le había respondido de manera 'muy positiva'. El propio Kim dirigente ha querido el silencio.
Trump ya ha dicho que se reunirá con Kim, y se espera que el encuentro sea en el viaje que planea a Asia para la cumbre del APEC en Shenzhen, China, en noviembre. Sin embargo, no hay confirmación oficial de Pyongyang.
En su defensa, Trump aseguró: 'Kim Jong-un siempre me ha tratado con gran respeto. Yo lo entiendo. Él me entiende'. Además, refirió que Corea del Norte tiene 57 armas nucleares 'muy potentes' que 'nunca se debió permitir' que desarrollara.
Reacciones y críticas
El senador demócrata Jack Reed, por el Comité de Servicios Armados, calificó la decisión como 'otra decisión de absurda y arbitraria' que castiga a un aliado. El experto Victor D. Cha, de la Universidad de Georgetown, indicó que Trump se mueve en dos direcciones opuestas: negociar de forma pragmática con una Corea del Norte nuclear, pero con una postura absolutista ante Irán.
Por su parte, Robert Litwak de la Universidad de George Washington afirmó que es 'una increíble historia de dos estados parias': está en guerra con Irán, pero apacigua a un dictador que puede apuntar a territorio estadounidense con armas nucleares.
Las maniobras, que son condenadas sistemáticamente por Pyongyang, se consideran un ensayo de invasión por el régimen, mientras Estados Unidos y Corea del Sur insisten en su carácter defensivo. La decisión de recortarlas coincide con la visita a Seúl del ministro chino de Exteriores Wang Yi, primera vez en cinco años. China, el principal socio económico de Pyongyang, tiene gran influencia sobre cualquier diálogo regional.
La alianza militar entre Corea del Norte y Rusia, que incluye el envío de tropas norcoreanas a la guerra en Ucrania, ha amplificado el margen de maniobra de Kim Jong-un, mientras el mundo observa si esta vez el acercamiento de Trump terminará en un resultado distinto al fracaso de Hanói en 2019.