Negociaciones rotas: qué pasó
La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló a un nivel inédito este sábado 22 de agosto de 2026 tras el fracaso de las conversaciones en Washington. El presidente Donald Trump activó aranceles del 50% sobre productos canadienses por un valor cercano a los USD 20.000 millones, una medida que afecta aproximadamente al 5% de las ventas anuales de Canadá hacia EE.UU.
Trump utilizó una herramienta legal prácticamente olvidada: la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una normativa de la era de la Gran Depresión que permite al presidente imponer aranceles de hasta 50% sin investigación previa y sin límite temporal. Esta es la primera vez en la historia que se utiliza esta sección, según informaron fuentes oficiales.
"Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!"
La respuesta canadiense: 'dólar por dólar'
El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó que Canadá aplicará aranceles del 50% desde el 8 de septiembre sobre sectores clave como acero, productos lácteos, maquinaria agrícola, electrodomésticos, pasta, papel y electrónica. En un mensaje televisado, Carney fue contundente:
"No podemos aceptar lo que han ofrecido, ni daremos lo que han pedido. No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a debilitar nuestras industrias fundamentales."
Carney también lanzó una advertencia directa sobre la dependencia energética: Canadá suministra el 99% del gas natural, el 85% de la electricidad y el 60% del petróleo crudo que importa EE.UU. "No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía", sostuvo.
¿Qué productos están afectados?
Los aranceles estadounidenses alcanzan una amplia gama de productos canadienses, incluyendo:
- Acero y aluminio
- Lácteos y vino
- Electrodomésticos y electrónica
- Equipos agrícolas y madera
- Pulpa y papel
- Palos de hockey y miel
Según el Royal Bank of Canada (RBC), estas tarifas podrían restar alrededor de cuatro décimas al PIB canadiense.
Unidad canadiense, con una excepción
Canadá cerró filas en torno a Carney. Incluso el líder conservador Pierre Poilievre, habitual crítico del primer ministro, afirmó que Canadá no podía aceptar "un mal acuerdo" y reclamó unidad nacional. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, pidió responder "arancel por arancel, dólar por dólar". El sindicato Unifor, el mayor del sector privado canadiense, respaldó la decisión de abandonar la mesa.
La única excepción fue la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien apoyó retirarse de las negociaciones pero cuestionó la respuesta arancelaria canadiense.
Sin nuevas negociaciones a la vista
El representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, declaró a Fox News que "no hay nuevas conversaciones previstas" con los canadienses. Greer responsabilizó a Ottawa por el fracaso y aseguró que Washington ofreció condiciones favorables: "Siempre han contado con las mejores condiciones y habrían seguido disfrutando de un trato aún mejor, pero no quisieron aceptarlo".
Del lado demócrata, los gobernadores Gavin Newsom (California) y Abigail Spanberger (Virginia) criticaron los aranceles contra un "socio comercial clave" y alertaron sobre el impacto negativo en los productores estadounidenses. El exvicepresidente Mike Pence advirtió sobre nuevos riesgos para la economía de EE.UU.
Contexto: una relación de USD 880 mil millones
La dimensión del conflicto es enorme: durante el último año, EE.UU. y Canadá intercambiaron bienes y servicios por aproximadamente USD 880 mil millones. Casi el 72% de las exportaciones canadienses tienen como destino el mercado estadounidense. La presidenta de la Cámara de Comercio de Canadá, Candace Laing, calificó los aranceles como "un duro golpe para la competitividad de América del Norte".
La escalada también pone presión sobre el futuro del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), fundamental para las cadenas productivas integradas. Mientras Washington comenzó conversaciones formales con México para revisar el acuerdo, las negociaciones con Canadá ni siquiera han comenzado.
La disputa comenzó en febrero de 2025 con aranceles del 25% y fue escalando hasta este nuevo capítulo, que muchos analistas ya consideran el más grave en la relación bilateral desde la Segunda Guerra Mundial.