La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, rompió el silencio y criticó el histórico acuerdo petrolero firmado entre el gobierno de Donald Trump y la administración interina de Delcy Rodríguez. En sus primeros comentarios públicos, Machado advirtió que el régimen actual no tiene legitimidad para negociar los recursos naturales del país.

Un acuerdo sin precedentes, pero con una sombra de ilegitimidad

El viernes 28 de agosto de 2026, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció lo que calificó como "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial". El pacto, firmado con la administración de Delcy Rodríguez, presidenta interina no electa de Venezuela, involucra más de 65 mil millones de barriles de crudo, una cifra que supera cualquier negociación previa en la industria energética global.

Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, con 303 mil millones de barriles, según datos oficiales. Sin embargo, la legitimidad del régimen que negocia estos recursos es el centro de la controversia.

La postura de Machado: 'El régimen es enemigo de EE.UU.'

En sus primeros comentarios públicos desde el anuncio, María Corina Machado, líder opositora y premio Nobel de la Paz, expresó su descontento. En un discurso ante sus seguidores, Machado declaró:

"La riqueza de nuestro subsuelo no pertenece a un régimen ilegítimo, pertenece al pueblo venezolano."

La líder opositora, quien habría ganado por amplio margen las elecciones de 2024 según múltiples encuestas, aunque Maduro nunca reconoció el resultado, afirmó que EE.UU. es el socio principal que Venezuela necesita para desarrollar su potencial estratégico. Sin embargo, subrayó que el régimen actual en el Palacio de Miraflores es "enemigo de EE.UU." y no tiene derecho ni mandato democrático para negociar los recursos naturales del país.

El contexto: secuestro de Maduro y gobierno interino

La situación política venezolana es compleja. El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de EE.UU. secuestraron a Nicolás Maduro, quien había gobernado el país desde 2013. Tras este hecho, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina, aunque sin ser electa por voto popular.

Trump respaldó a Rodríguez en lugar de a Machado, a quien marginó de las negociaciones. En una advertencia directa, Trump dijo a Rodríguez: "Si no hace lo correcto, pagará un precio muy grande, probablemente mayor que Maduro".

La justificación de la Casa Blanca

La administración estadounidense defendió el acuerdo como una medida para asegurar el "dominio energético de EE.UU. para el próximo siglo" y excluir a China y Rusia de la región. El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, declaró el 3 de septiembre de 2026 que el objetivo es "aumentar masivamente la producción y las oportunidades económicas en Venezuela" y que la misión de Trump es "llevar paz, libertad, oportunidad y prosperidad a todos en Venezuela".

Críticas y temores de la oposición

Sin embargo, los críticos califican el acuerdo como una apropiación predatoria y de estilo colonial. Los seguidores de Machado sienten "tristeza y enojo" por ser excluidos de la toma de decisiones sobre los recursos del país.

Además, existe el temor de que Washington no impulse nuevas elecciones presidenciales. Tanto Trump como Rodríguez evadieron preguntas sobre cuándo se celebrarán comicios. Trump dijo que Venezuela "no está lista" pero que será "pronto", mientras que Rodríguez afirmó: "Habrá un proceso electoral, pero cuando Venezuela esté lista. Yo no fijo fechas".

Un futuro incierto

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención. La oposición venezolana, liderada por Machado, sigue exigiendo elecciones libres y justas. El acuerdo petrolero, aunque monumental en cifras, deja en evidencia las profundas divisiones políticas y la falta de legitimidad democrática en la negociación de los recursos naturales del país.

La pregunta que queda en el aire es si este acuerdo traerá la prosperidad prometida o si, como advierten los críticos, solo profundizará la crisis institucional venezolana.