La seguridad en el Este de Europa ha dado un vuelco drástico. Polonia y Finlandia han tomado la decisión de romper el Tratado de Ottawa, el acuerdo internacional que prohíbe el uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona.
El movimiento no es aislado. Estonia, Letonia y Lituania también abandonaron el pacto, justificando su salida en el deterioro crítico de la seguridad regional y la amenaza constante que representa Rusia.
Por su parte, Finlandia ha trazado una hoja de ruta clara: planea comenzar la producción propia de este armamento a partir del año 2027.
| País | Acción Tomada | Objetivo/Plazo |
|---|---|---|
| Polonia | Adquisición masiva | 14,7 millones de unidades |
| Finlandia | Producción nacional | Inicio en 2027 |
| Bálticos | Abandono del Tratado | Defensa regional |
Tamar Gabelnick, directora de la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona (ICBL), manifestó su profunda preocupación. La organización recordó que estas armas son indiscriminadas: no distinguen entre combatientes y civiles, dejando víctimas décadas después de terminados los conflictos.
Para intentar frenar esta escalada, la ICBL ha solicitado la intervención urgente de:
- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
- La Unión Europea.
- El Comité Internacional de la Cruz Roja.
Mientras la diplomacia intenta intervenir, la realidad del terreno sigue siendo cruda: recientemente se reportó la desactivación de minas antipersona junto a una carretera en las afueras de Járkov, en Ucrania, evidenciando el peligro real de estas armas.
Fuente: IMAGO
