28/07/2026 09:46 - Judiciales
El 16 de septiembre de 2021, la paz de un hogar en Nueva Zelanda se vio interrumpida por una tragedia que estremeció al mundo, pero que también abrió un debate urgente sobre la salud mental.
Según informaron los medios locales y recopiló Infobae, Graham Dickason regresó a su casa poco antes de las 22:00 y encontró a su esposa, Lauren, en la cocina con una expresión desconocida. Al preguntarle qué sucedía, ella solo pronunció tres palabras: Es demasiado tarde.
En las habitaciones yacían sus tres hijas: Liane, de seis años, y las mellizas Karla y Maya, de dos. Lauren, médica de profesión y sin antecedentes penales, había asfixiado a las niñas semanas después de que la familia emigrara desde Sudáfrica.
Lauren y Graham se conocieron en 2005 en Pretoria, Sudáfrica. Ella era médica y él, cirujano ortopédico. La maternidad no llegó fácilmente; la pareja atravesó 17 rondas fallidas de fertilización in vitro. En 2013, Lauren quedó embarazada, pero la bebé, Sarah, nació prematuramente a las 18 semanas y falleció.
Este duro golpe marcó un antes y un después, diagnosticándosele depresión mayor con ansiedad. Años más tarde, recurrieron a óvulos donados. En 2014 nació Liane y, en 2019, las mellizas. Amigos cercanos describieron a Lauren como una madre ejemplar y una de las personas más bondadosas que conocieron.
En agosto de 2021, la familia viajó a Nueva Zelanda tras un puesto conseguido por Graham. Tras la cuarentena, un incidente menor con un niño que fotografió a sus hijas sacudió a Lauren, quien comenzó a cuestionar la mudanza. El 16 de septiembre, Graham salió a una cena de trabajo. Cuando regresó, encontró el horror. Lauren intentó quitarse la vida tras cometer los crímenes.
El proceso judicial comenzó en julio de 2023. La defensa argumentó locura e infanticidio por una crisis psicótica severa. Sin embargo, el jurado la encontró culpable por mayoría. El 26 de junio de 2024, el juez Cameron Mander la condenó a 18 años de prisión, descartando la cadena perpetua por su enfermedad mental, y fue enviada a una unidad de atención especial.
Días después de la tragedia, Graham sorprendió al mundo al revelar que había perdonado a Lauren, describiéndola como otra víctima de la enfermedad mental. Sus padres, Wendy y Malcolm Fawkes, hicieron un llamado urgente para que la sociedad aprenda a reconocer los síntomas de la depresión posparto.
En julio de 2024, Lauren presentó una apelación contra su condena, cuya audiencia se fijó para febrero en Wellington. Este caso deja una lección fundamental: la importancia de cuidar la salud mental y buscar ayuda a tiempo. La conciencia, la empatía y el amor pueden ser las mayores herramientas para prevenir tragedias y sanar heridas.
Alfredo S. Quiroga