Justicia histórica para los hermanos sobrevivientes
En una sentencia que reafirma la obligación del Estado argentino con la memoria y los derechos humanos, el Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó este miércoles 19 de agosto de 2026 a 12 años de prisión al ex capitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega por la sustracción y sustitución de identidad de Marcos Eduardo Ramos (nieto recuperado N°128) y de su hermano Elías Ismael Suleimán, ocurridas en plena dictadura militar (1976).
La condena fue dictada por las juezas Ana Carina Farías, Cristina Edith Giordano y el juez Federico Bothamley. El tribunal consideró que los hechos constituyen crímenes de lesa humanidad, y marcó un nuevo capítulo en la causa que investiga el circuito represivo de la Compañía de Arsenales "Miguel de Azcuénaga" en Tucumán.
"La búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del Estado argentino derivada de sus compromisos constitucionales e internacionales", señaló el tribunal en la resolución.
El Ministerio Público Fiscal había solicitado 17 años de prisión efectiva en una institución penitenciaria, pero los jueces fijaron una pena menor que se cumplirá en domicilio con monitoreo electrónico. La decisión fue recurrida y será apelada por la fiscalía, adelantaron fuentes judiciales.
La historia detrás de la apropiación
El caso se remonta a diciembre de 1976, cuando Marcos, de apenas 5 meses, y Elías, de 8 años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, fue secuestrada por tercera vez y permanece desaparecida.
Tras el secuestro, los hermanos fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo y luego separados. Elías logró escapar a los 8 años tras caminar más de 20 cuadras hasta la terminal de ómnibus, donde reencontró a un tío. Marcos, en cambio, fue entregado al agente civil de inteligencia Víctor Lucio Sánchez, alias "Pecho e' tabla", y fue inscripto falsamente como su hijo con el nombre de Marcelo Ariel Sánchez.
El rol del condenado
La acusación sostuvo que Vega, quien ejercía tareas de inteligencia y contrainteligencia y tenía un vínculo directo con Sánchez, fue partícipe necesario de la sustracción, retención y ocultamiento de ambos menores, y que alteró el estado civil de Elías e hizo incierto el de Marcos.
En su sentencia, el tribunal remarcó la importancia de los organismos de derechos humanos y solicitó al Ministerio de Justicia que garantice la reparación integral de las víctimas y la continuidad de sus tratamientos psicológicos. Los fundamentos se darán a conocer el próximo 26 de agosto a las 14 hs.
La reconstrucción de la identidad de Marcos
En junio de 2026, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó una compatibilidad del 99,99% entre Marcos y su tía Ilda del Valle Campos, hermana de su padre biológico, Pastor Dante Campos, quien también fue secuestrado y desaparecido. El nuevo estudio permitió completar la reconstrucción de su identidad biológica, que había comenzado en agosto de 2018 con la identificación del vínculo materno.
La fiscalía, representada por Pablo Camuña y Valentina García Salemi, celebró el reencuentro entre los hermanos, que tuvo lugar luego de más de cuatro décadas. "Nadie hubiera pensado que se produciría este reencuentro, con la recuperación de identidad de Marcos", declaró Camuña en el cierre de su alegato.
Una causa que queda cerrada
El juicio comenzó en junio de 2026 y tuvo a Vega como único imputado, luego del fallecimiento de otros acusados durante la tramitación de la causa. El único en ser condenado ahora cumple prisión domiciliaria, medida que la querella de Abuelas de Plaza de Mayo pidió revisar y que analizará recurrir.
El caso había sido investigado por la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, y el tribunal remarcó la importancia de preservar y fortalecer los archivos sobre el derecho a la identidad.
Fuentes: Infobae, La Retaguardia, Ministerio Público Fiscal.