Un fósil excepcional reveló que el Lystrosaurus, un protomamífero del tamaño de un perro, logró sobrevivir a la extinción del Pérmico-Triásico hace más de 251 millones de años gracias a sus huevos de gran tamaño y cáscara blanda. El hallazgo de un embrión desentraña un enigma de la paleontología.

El secreto del Lystrosaurus: un sobreviviente de la peor extinción

Hace más de 251 millones de años, la Tierra enfrentó una de sus mayores crisis biológicas: la extinción del Pérmico-Triásico. En medio de erupciones volcánicas y temperaturas extremas, un pequeño animal logró no solo sobrevivir, sino dominar los ecosistemas posteriores. ¿Cuál fue su secreto? Un fósil excepcional recientemente analizado nos da la respuesta.

¿Qué fue la extinción del Pérmico-Triásico?

Conocida como 'La Gran Mortandad', fue la mayor extinción masiva registrada en nuestro planeta, eliminando a gran parte de la vida marina y terrestre. El evento se prolongó por unos 2 millones de años debido a un clima inhóspito y atmósfera cargada de partículas.

El protagonista: el Lystrosaurus

Un protomamífero del tamaño aproximado de un perro pequeño, de piel gruesa y con una boca similar a un pico. Ya se sabía que podía refugiarse en madrigueras para soportar condiciones adversas, pero su reproducción era un misterio.

Un hallazgo que esperó más de una década

El descubrimiento se remonta a 2008, durante una expedición liderada por Jennifer Botha, profesora de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica. Allí se encontró el primer huevo confirmado de Lystrosaurus que conserva un embrión en su interior.

Sin embargo, para estudiar los diminutos huesos del embrión fue necesario esperar hasta 2022, cuando entró en funcionamiento el dispositivo BM18 del ESRF en Grenoble, Francia. Esta tecnología permitió realizar tomografías de rayos X con una asombrosa resolución de solo 18 micrómetros, confirmando que se trataba de un embrión. Julien Benoit, paleontólogo y coautor del trabajo, explicó que la mandíbula inferior aún no estaba fusionada, por lo que el ejemplar no podría alimentarse por sí mismo.

Huevos de cuero y gran tamaño

El estudio reveló que los huevos del Lystrosaurus eran probablemente blandos, similares al cuero. Esto explicaría por qué casi no aparecen en el registro fósil, ya que se descomponían antes de fosilizarse, a diferencia de las cáscaras duras de los dinosaurios. Además, su gran tamaño en relación con el cuerpo del animal habría reducido la pérdida de agua, protegiendo al embrión de la desecación en un mundo hostil.

'Ha sido siempre un enigma entender la reproducción de los ancestros mamíferos y este fósil nos brinda una pieza clave del rompecabezas', señaló Vincent Fernandez, científico del ESRF.

Este descubrimiento, respaldado por datos publicados en Diario UNO, demuestra que el rápido crecimiento, la maduración temprana y una estrategia reproductiva única fueron el combo perfecto para que el Lystrosaurus triunfe donde otras especies perecieron. ¡Una verdadera lección de resiliencia de la naturaleza!