Un descubrimiento congelado en el tiempo
En 1988, el geocientífico Guy Plint halló huellas fosilizadas en una formación rocosa cerca de Tumbler Ridge, en el noreste de Columbia Británica, Canadá. El sitio, tan remoto que solo se puede acceder en helicóptero, permaneció sin estudiarse a fondo durante más de tres décadas. Recién en 2022, Plint regresó junto al paleontólogo Charles Helm para medir, moldear y fechar los rastros. El resultado: huellas de unos 88 millones de años, pertenecientes al período Coniaciano, una subetapa del Cretácico Superior (hace 89,7 a 86,5 millones de años).
El primer registro en Canadá
Este es el primer registro de huellas de dinosaurios terrestres del Coniaciano en Canadá, lo que llena un vacío importante en el registro fósil del país. Hasta ahora, se sabía poco sobre los dinosaurios que habitaron esta región durante ese período, y este descubrimiento permite reconstruir un ecosistema perdido.
“Es como abrir una ventana a un mundo que no conocíamos”, afirmaron los investigadores.
Contexto geológico: un mundo sin hielo
Durante el Coniaciano, el nivel del mar era unos 100 metros más alto que el actual. El clima era de efecto invernadero extremo, con temperaturas elevadas y sin casquetes polares. En la formación Marshybank quedó conservado un antiguo delta fluvial, donde estos dinosaurios deambulaban hace millones de años.
| Período | Rango temporal |
|---|---|
| Coniaciano | 89,7 – 86,5 millones de años |
| Cretácico Superior | 100,5 – 66 millones de años |
¿Qué huellas encontraron?
Las huellas miden entre 30 y 50 centímetros y presentan tres dedos romos. La mayoría pertenecen a ornitópodos, dinosaurios con pico de pato; también hay rastros de terópodos carnívoros y anquilosaurios acorazados. El yacimiento también evidencia una transición ecológica: los ornitópodos predominan sobre los anquilosaurios, impulsada por la expansión de plantas con flores (angiospermas), más nutritivas que las coníferas y helechos que dominaban antes.
Excavación y futuro
Entre 2022, 2023 y 2025, se extrajeron cinco ejemplares clave que fueron trasladados al Museo de Tumbler Ridge para su conservación y digitalización en 3D. El sitio es parte de la red de Geoparques Mundiales de la UNESCO, lo que garantiza su protección y estudio a largo plazo.
Además de las huellas, se conservaron raíces y troncos fosilizados de una llanura dominada por helechos, coníferas y plantas con flores, lo que proporciona una imagen completa del paisaje del Cretácico.
En resumen: un hallazgo que tardó más de tres décadas en revelarse, hoy nos ofrece una ventana única al pasado, gracias a la perseverancia de los científicos.