En un gesto que desató una ola de indignación en Europa, el ex canciller alemán Gerhard Schröder visitó Moscú para festejar los 74 años de Vladimir Putin. Entre tés y risas en la residencia presidencial, el vínculo entre ambos figuras vuelve a encender la polémica por la falta de distancia frente a la invasión de Ucrania.

La imagen es fuerte y el mensaje, aún más. Gerhard Schröder, ex canciller de Alemania, fue captado sonriendo y estrechando la mano de Vladimir Putin en el corazón del Kremlin. El motivo: la celebración del cumpleaños número 74 del mandatario ruso.

Según informó el Kremlin, el encuentro fue impulsado por el propio Putin, quien al enterarse de que Schröder se encontraba en Moscú, lo invitó personalmente a su residencia. El festejo tuvo un tono íntimo y tradicional, con el uso de un samovar ruso para preparar té y una estufa antigua como escenario de fondo.

Dato clave: Schröder no solo visitó al mandatario, sino que recientemente asumió el cargo de director supervisor de la cadena de supermercados rusa Hyperglobus.

La visita no pasó desapercibida y provocó una reacción inmediata y visceral en el escenario político europeo. Las críticas se centran en la persistencia de estos vínculos a pesar de las sanciones occidentales y el conflicto bélico en curso.

  • Armin Laschet: El canciller alemán calificó la visita como "totalmente inmoral".
  • Mikhail Mishustin: El jefe del gobierno ruso también se sumó a las críticas, tildando el encuentro de "inmoral".
  • Cancillerías Europeas: Rechazaron tajantemente la propuesta de Putin de que Schröder actúe como mediador en conversaciones de paz.

Para muchos sectores en Alemania, el comportamiento de Schröder representa una traición a los valores democráticos y un apoyo implícito a un régimen autoritario, consolidando su posición como una de las figuras más controvertidas de la política exterior alemana actual.


Fuente: IMAGO