En un discurso cargado de tensión, el Rey Mohamed VI denunció la "irresponsabilidad" de sectores políticos y mediáticos españoles tras el flujo masivo de migrantes hacia Ceuta. El monarca dejó claro que Marruecos no aceptará chantajes ni presiones en la gestión de la frontera.

La relación entre Rabat y Madrid entró en una zona de turbulencia. El Rey Mohamed VI, acompañado por el príncipe heredero Moulay El Hassan y el príncipe Moulay Rachid, rompió el silencio sobre la crisis migratoria que sacude la región de Ceuta.

El detonante fue el cruce masivo de personas a finales de julio de 2026, un evento que puso en jaque la seguridad fronteriza y la diplomacia bilateral.

El dato clave: Más de 80.000 personas, mayoritariamente marroquíes, cruzaron la frontera hacia Ceuta en el último pico migratorio.

Si bien el monarca admitió que existen avances en la lucha contra la inmigración irregular, fue tajante al señalar que existen "desafíos importantes" derivados de leyes obsoletas y fallos judiciales que entorpecen la cooperación.

Marruecos busca posicionarse como un actor global estratégico y, para ello, el Rey anunció los siguientes pasos:

  • Visión Estratégica: Presentación de un documento ante la Unión Europea para fomentar el desarrollo compartido.
  • Estabilidad Regional: Propuestas concretas para evitar nuevas crisis fronterizas.
  • Reforma Interna: Aceleración de la regionalización avanzada y eliminación de trabas administrativas.
  • Foco en la Juventud: Implementación de nuevas políticas públicas para los jóvenes.

El Rey, quien saludó a la multitud desde un coche descubierto apoyado en una muleta, cerró su intervención reivindicando que su reino es un "socio responsable y fiable", exigiendo que España y la UE respondan con la misma reciprocidad.


Fuente: IMAGO