La historia de Rosario Colubi es el reflejo de una vulnerabilidad extrema. Con una discapacidad del 38% y una pensión mínima, la vecina sevillana vive la angustia de perder su hogar en la calle Patricio Sáenz, mientras el miedo al desahucio la obliga a postergar una operación quirúrgica vital.

La situación de Rosario Colubi, una viuda de 75 años, ha pasado de ser una disputa legal a una crisis humanitaria en el corazón de Sevilla. La mujer, quien padece un 38% de discapacidad, se encuentra en una carrera contra el tiempo para evitar quedar en la calle.

El conflicto tiene su origen en un sueño familiar fallido. Un préstamo solicitado para un negocio, con una hipoteca a nombre de su hijo, terminó en quiebra, dejando la propiedad en manos de una entidad bancaria. Desde entonces, se inició una batalla legal por el contrato de alquiler firmado en 2015.

El punto crítico: Un juez dictaminó que el nuevo propietario no está obligado a renovar el contrato, ya que el objetivo de la compra es convertir la vivienda en un apartamento turístico.

La precariedad de Rosario no es solo habitacional, sino también económica y de salud. Los detalles de su situación actual son alarmantes:

  • Ingresos mensuales: 553 euros.
  • Estado de salud: Requiere una operación de cadera urgente.
  • Ubicación: Tercera planta de un bloque en el barrio de Sevilla.

Su abogado, Alberto de Lara, ya había logrado suspender un primer desahucio en diciembre del año pasado tras acreditar la vulnerabilidad de su clienta. Sin embargo, el temor persiste. Rosario ha confesado que no se atreve a entrar al quirófano por miedo a no tener un techo donde recuperarse tras la cirugía.

Protagonista Situación Riesgo Principal
Rosario Colubi Viuda, discapacidad 38% Desahucio / Salud

Fuente: IMAGO