Un agujero negro supermasivo fue captado exhalando gas a 36 millones de grados Fahrenheit a 100.000 años luz de distancia. Según informó Rosario3, el telescopio Chandra de la NASA observó por primera vez el nacimiento de la atmósfera de un cúmulo de galaxias a 11.700 millones de años luz, apenas 2.100 millones de años después del Big Bang.

Un vistazo al amanecer del universo

El telescopio Chandra logró una hazaña técnica sin precedentes tras 180 horas de observación continua.

Un agujero negro supermasivo estaría exhalando fuego a una temperatura de 36 millones de grados Fahrenheit (aproximadamente 20 millones de grados Celsius), revelando un fenómeno cósmico ubicado a 11.700 millones de años luz de la Tierra. El suceso fue capturado apenas 2.100 millones de años después del Big Bang, la gran explosión que dio origen al universo.

¿Qué es un cuásar?

Un cuásar es el núcleo extremadamente brillante de una galaxia distante, alimentado por un agujero negro supermasivo que devora materia a su alrededor. En este caso, el cuásar estudiado se encuentra en el corazón de MQN01, un protocúmulo de galaxias, es decir, el embrión de lo que será un cúmulo masivo como los que observamos hoy en día.

El aliento del agujero negro

Lo que detectó el telescopio no es el cuásar en sí, sino su escape: una nube de gas abrasador de 100.000 años luz de extensión que lo rodea. Con el tiempo, este gas se convertirá en el medio intracúmulo (ICM), la atmósfera caliente que envuelve a los cúmulos de galaxias modernos.

Un logro técnico histórico

El equipo tuvo que separar el tenue brillo de la nube gigante del resplandor cegador del gas que cae hacia el agujero negro. La cuestión científica central es comprender cómo se forma esta fase caliente, explicó Sebastiano Cantalupo, de la Universidad de Milán-Bicocca. El investigador añadió que el gas frío cae hacia el potencial gravitatorio de este halo masivo y es calentado por choques gravitatorios.

Andrea Travascio, jefa del equipo del INAF, confesó que inicialmente eran escépticos y analizaron fugas artificiales o contaminación instrumental, pero la explicación térmica resultó ser la única coherente.

El resultado fue publicado el 24 de julio de 2026 en la revista especializada Astronomy & Astrophysics. El hallazgo también es un homenaje al telescopio Chandra, que tras 25 años en órbita y en la fase final de su misión, sigue produciendo ciencia de frontera. Ahora los investigadores buscan saber si este infierno de 36 millones de grados es el modo estándar en que el universo construyó sus ciudades de galaxias.

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