Una expedición que buscaba un barco legendario encontró algo mucho más sorprendente en las profundidades de la Antártida. En 2019, un equipo internacional de científicos partió a bordo del buque polar sudafricano SA Agulhas II con la misión de localizar el HMS Endurance, el famoso barco del explorador Ernest Shackleton que se hundió en 1915. Pero las cámaras del vehículo submarino no tripulado Lassie revelaron un espectáculo completamente distinto: una enorme "ciudad" de nidos de peces en el fondo del mar de Weddell.
El descubrimiento: más de 1.000 nidos bajo el hielo
Al revisar las más de 27 horas de grabaciones del fondo marino, los investigadores contaron 1.036 nidos activos distribuidos en 277 grupos en cinco puntos de exploración. Las estructuras, de unos 12,3 centímetros de diámetro promedio, estaban a profundidades de entre 290 y 411 metros y pertenecían a la especie Lindbergichthys nudifrons, también conocida como "yellowfin notie", un pequeño pez adaptado a las aguas extremadamente frías de la Antártida.
El hallazgo fue posible gracias al desprendimiento del gigantesco iceberg A68 de la plataforma de hielo Larsen C en 2017. La apertura dejó expuestas zonas oceánicas que habían permanecido ocultas durante siglos, ofreciendo a la ciencia una oportunidad única para explorar ambientes previamente inaccesibles.
Patrones geométricos que sorprenden a los científicos
Lo más llamativo no fue solo la cantidad de nidos, sino su organización. Los peces habían dispuesto sus nidos en seis patrones geométricos diferentes: grupos compactos, medias lunas, líneas, óvalos, formas de U y nidos completamente aislados.
- Grupos compactos: la opción favorita, representando más del 42% de los nidos.
- Nidos aislados: casi el 19% del total, tendían a estar ocupados por ejemplares de mayor tamaño.
Esta organización no es casualidad. Los investigadores creen que responde a la teoría del "rebaño egoísta": al agruparse, los peces reducen el riesgo individual de que sus huevos sean devorados por depredadores como las ofiuras o los gusanos cinta carnívoros (Parborlasia corrugatus), que localizan a sus presas mediante señales químicas. Cuantos más nidos haya juntos, más difícil será para el depredador identificar un objetivo concreto.
Un hallazgo con implicaciones para la conservación
El estudio, publicado por el equipo liderado por Russell B. Connelly, destaca que es el primer descubrimiento de sitios de anidación mantenidos de Lindbergichthys nudifrons en el mar de Weddell occidental. Los machos de esta especie custodian los huevos durante aproximadamente cuatro meses, enfrentándose a depredadores para proteger su descendencia.
Para los científicos, este descubrimiento es una evidencia crucial para respaldar la creación del Área Marina Protegida del Mar de Weddell. La existencia de estos ecosistemas estructurados y vulnerables demuestra que incluso bajo las capas más densas de hielo, la naturaleza desarrolla sistemas de vida complejos que apenas comenzamos a comprender.
El barco que esperó tres años más
La expedición de 2019 no logró encontrar el Endurance, pero una nueva misión en 2022 finalmente localizó el barco de Shackleton a 3.008 metros de profundidad, sorprendentemente bien conservado. Mientras tanto, la "ciudad submarina" descubierta en el camino sigue dando que hablar en la comunidad científica internacional.