Investigadores del CONICET y la UNS en Bahía Blanca, junto a la Universidad de Oxford, lograron identificar el sitio exacto donde el cannabidiol (CBD) interactúa con un receptor neuronal clave. Este descubrimiento de ciencia básica abre puertas esperanzadoras para el futuro diseño de fármacos contra el Alzheimer y otras patologías neurológicas, demostrando el inmenso valor de la investigación fundamental en Argentina.

Un descubrimiento que ilumina el futuro de la neurología

Investigadores de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y el CONICET lograron un hito científico publicado en la revista PNAS.

¿Qué es el cannabidiol (CBD) y por qué importa?

El cannabidiol, conocido por sus siglas CBD, es uno de los principales compuestos de la planta Cannabis sativa. A diferencia del THC (tetrahidrocannabinol), el CBD no produce efectos psicoactivos ni estados de intoxicación, lo que lo convierte en un foco de gran interés médico para tratar epilepsia, dolor, ansiedad y procesos inflamatorios.

El receptor alfa-7: la pieza del rompecabezas

El equipo liderado por los doctores Juan Facundo Chrestia y Cecilia Bouzat del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), en colaboración con las universidades de Oxford y Oxford Brookes, se centró en el receptor nicotínico alfa-7. Este receptor es una proteína vital en la comunicación neuronal, fundamental para la cognición, la memoria y el aprendizaje.

¿Cómo lo lograron?

Combinando sofisticadas técnicas de electrofisiología, simulaciones de dinámica molecular y mutagénesis dirigida, los científicos lograron localizar con precisión milimétrica la región del receptor donde el CBD actúa. Un hallazgo fascinante fue que una mutación específica (M4-L487A) convirtió al CBD en un fuerte modulador positivo, abriendo la puerta para diseñar fármacos ultra selectivos. El trabajo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en junio de 2026.

El lado humano de la ciencia argentina

A pesar de este triunfo internacional, el Dr. Chrestia reveló que su beca postdoctoral del CONICET finalizó el 31 de julio de 2026 y no fue renovada. Actualmente, debe buscar sustento laboral alternativo y solo podrá dedicar 10 horas semanales a la investigación, en su cargo semiexclusivo en la UNS. Sin embargo, Chrestia mantiene la esperanza y continúa avanzando con resultados prometedores traídos de una colaboración en España.

Por su parte, la Dra. Bouzat destacó la importancia de la ciencia básica, comparando este hallazgo con el del también bahiense César Milstein (Premio Nobel de Medicina 1984), cuyos anticuerpos monoclonales nacieron de la investigación fundamental.